Buenos Aires.- Continúa el malestar de los ciudadanos ucranianos por los reiterados y devastadores ataques a la redes de centrales eléctricas, el Ministerio de Energía de dicho país sostuvieron que «la gran mayoría de usuarios» se quedaron sin el servicio por los bombardeos. En ese contexto, se le advirtió a los residentes que se preparen para nuevos ataques y se abastezcan de agua, comida, agua caliente y ropa.

Las temperaturas en Ucrania continúan bajando

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg declaró en rueda de prensa que la alianza seguirá enviando ayuda miliar a Ucrania. Al tiempo que señaló que no habrá «ninguna paz duradera» en caso de que Rusia gane por la vía militar en el conflico, dado que consideró que «cualquier guerra termina en negociaciones».

Desde Rusia sostienen que los ataques a la infraestructura básica son militarmente legítimos y que Kiev puede acabar con el sufrimiento de su pueblo si cede a las demandas rusas. Mientras que desde Ucrania se sostiene que los mismos están destinados a causar sufrimiento a la población civil y que son un crimen de guerra.

El presidene del país atacado, Volodomir Zelenski reconoció que «la situación con la electricidad continúa siendo muy difícil en casi todas las regiones» pero «gradualmente dejamos atrás los apagones, cada hora devolvemos la energía a nuevos consumidores». Al tiempo que informó que las tres centrales nucleares en territorio ucraniano ahora están funcionando, dos días después de que los ataques obligaron al país a cerrarlas todas por priemra vez en 40 años.

El jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Turk explicó que «tomado en su conjunto, esto plantea serios problemas según el derecho internacional humanitario, que requiere una ventaja militar concreta y directa para cada objeto atacado».

Cabe mencionar que el operador de la red nacional Ukrenegro dijo que el sistema electrónico todavía estaba a un 30% por debajo de la demanda. Los ataque que sucedieron el miércoles causaron los peores daños hasta el momento, dejando a millones de personas sin luz, agua o calefacción incluso cuando las temperaturas en todo el país han caído bajo cero.