La actual secretaria de Provincias del Ministerio de Interior Silvina Batakis será la reemplazante de Martín Guzmán al frente del Ministerio de Economía. Nació en Río Grande (Tierra del Fuego) en 1968 y es conocida por los bonaerenses porque fue ministro de Economía de Daniel Scioli en su segunda gobernación, entre 2011 y 2015.

Silvina Batakis, propuesta por Cristina Kirchner, será la nueva ministro de Economía.

Fue nominada en la noche de este domingo, tras más de diez horas de indefiniciones, reuniones y contactos telefónicos, todo eso regado por innumerables versiones y nombres de candidatos. Pasadas las 20.15 y cuando todo indicaba no habría anuncios ni nada hasta la mañana siguiente, el presidente Alberto Fernández atendió un llamado de la vicepresidente Cristina Kirchner, a solas en su despacho de la residencia de Olivos.

Discutieron -hasta dicen que se oyeron insultos- pero al cabo de un largo rato, la jefa del espacio del Frente de Todos impuso el nombre de Batakis, quien desde 2019 está a órdenes del camporista Eduardo «Wado» de Pedro en el Ministerio del Interior. Oficialmente se dijo que el nombre de Batakis surgió del «consenso» entre Fernández, Cristina Kirchner, y también el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien estuvo en Olivos desde las 11 de la mañana hasta pasado el mediodía y luego otra vez por la tarde.

A lo largo de la jornada a Massa lo daban por seguro como futuro ministro de una «super cartera» de Economía, y también como jefe de Gabinete en reemplazo de Juan Manzur, quien se correría a Interior desplazando a De Pedro. En ese esquema, el encargado de la parte económica de Massa iba a ser Marco Lavagna, titular actual del Indec, quien incluso llegó a confiarle a algunos periodistas que aceptaba la función. Otros nombres que sonaron fueron los Martín Redrado y Emmanuel Álvarez Agis.

Todo eso fue posible… hasta que CFK habló por teléfono con el Presidente. Allí quedó en claro quien tuvo la última palabra. En la conversación entre Presidente y vice en la noche de este domingo, Alberto le «anunció» que el nuevo ministro sería el titular del Indec, pero la vicepresidente le dijo que ella prefería a la hasta hoy secretaria de Provincias del ministerio del Interior. Y fin de la discusión (si de verdad la hubo…)

Luego de idas y venidas durante todo el día sobre el formato que tendría el anuncio de los cambios de gabinete, la comunicación oficial estuvo a cargo de la portavoz, Gabriela Cerruti. Para entonces, quedaron descartados la cadena nacional, el mensaje grabado del Presidente y hasta una conferencia de prensa con varios funcionarios; y además Cerruti hizo el anuncio por medio de un tweet que incluso tuvo un error de tipeo: escribió «Ecomía» en vez de Economía…

«El Presidente @alferdez designó a Silvina Batakis al frente del Ministerio de Ecomía. Batakis es una reconocida economista que cumplió esa función en la provincia de Buenos Aires entre 2011 y 2015», sostuvo Cerruti en el tweet antes mencionado.

Batakis, junto a quien era hasta ahora su superior, el ministro del Interior Wado de Pedro.

No se descarta que se comuniquen en las próximas horas más cambios en el Ejecutivo, aunque por ahora lo que se daba por seguro que era el ingreso de Massa al gabinete liderando una serie de cambios y reformulaciones de planes, quedó en suspenso.

Fue una larga jornada

A la ex ministro de Economía bonaerense durante la gestión de Daniel Scioli le tocará ocupar una silla caliente, en medio de la crisis institucional que vive el Gobierno y el descalabro económico con una inflación desbocada, que afecta seriamente el poder adquisitivo de la gente.

Cristina Kirchner había sido inicialmente apartada de las negociaciones por decisión de Alberto Fernández, quien la responsabiliza por el desgaste permanente al que el kirchnerismo sometió a su ahora ex ministro de Economía.

En ese marco, el titular de la Cámara de Diputados fue quien asumió un rol preponderante en el diseño del nuevo organigrama del Gobierno. Sin embargo, pasadas las 20 se confirmó que el Presidente había accedido a hablar con la vicepresidenta, luego de que lo convencieran de que la persona que asumiera al frente de Economía necesitaría inexorablemente del apoyo político del principal socio de la coalición gobernante, el kirchnerismo, para que no se repita la historia de Guzmán, quien terminó debilitado políticamente y reducido en su capacidad de maniobra.

«El Ministerio de Economía nace muerto si no tiene el aval de Cristina Kirchner», habían señalado fuentes del oficialismo a NA antes de que el nombre de Batakis fuera confirmada como nueva ministro.

Massa había sido el primero en llegar a la quinta de Olivos, antes de las 11 de la mañana, para conversar a solas con el jefe de Estado y evaluar las opciones para cubrir la vacante que dejó la renuncia de Guzmán.

Fueron casi tres horas de charla, en una mesa a la que más tarde se sumaron el canciller Santiago Cafiero, la portavoz presidencial Gabriel Cerruti, el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, y el secretario de Asuntos Estratégicos de Presidencia de la Nación, Gustavo Béliz.

Después llegaron a la Quinta de Olivos la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, el vicejefe de Asesores de la presidencia, Julián Leunda; el Secretario de Comunicación y Prensa, Juan Ross, y su subsecretario, Marcelo Martín. 

Massa había hablado por la mañana telefónicamente con Cristina Kirchner, y luego se hizo presente en Olivos para dialogar con el presidente, en un primer momento a solas. El titular de Diputados se retiró después de las 14:30 de la residencia oficial y se dirigió a Tigre donde se encerró varias horas con su círculo más íntimo de colaboradores para comentar el avance de las conversaciones con el jefe de Estado.

Guzmán comunicó su dimisión el sábado pasado mientras Cristina Kirchner hablaba en un acto en Ensenada con críticas al Gobierno. La razón de su salida fue que sintió falta de respaldo por parte del Presidente para concentrar decisiones en materia de Energía, donde el kirchnerismo tiene pisado el formulario para la segmentación de tarifas de servicios públicos (con aumentos para todos los usuarios, aunque en proporciones diferenciadas en función del poder adquisitivo).

Además, las segundas líneas en su cartera ya no le respondían políticamente, y no había coordinación suficiente con el Banco Central para la toma de decisiones.

Por último, en el Congreso el Frente de Todos avanzaba en la sanción de leyes sin consultar con el Palacio de Hacienda, como por ejemplo con la media sanción de la ley de moratoria. Una serie de medidas impulsadas por el kirchnerismo limitaban su capacidad para cumplir con las metas de reducción de déficit acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).