Buenos Aires.- El 74% de las industrias tiene dificultades para conseguir insumos importados lo que está afectando negativamente a la producción, según un relevamiento que hizo la Unión Industrial Argentina (UIA) entre sus asociados.

El estudio de la entidad madre de los industriales argentinos se inscribe en la estrategia de presión que viene ejerciendo sobre las nuevas autoridades económicas con el objetivo de conseguir beneficios promocionales para su sector, en línea con los que obtuvo el campo para exportar. Advirtieron los directivos de empresas consultados que este segundo semestre comenzó con incertidumbre y un panorama más complejo para la producción.

Además de las dificultades para conseguir insumos básicos, un 70% de los establecimientos fabriles informó dificultades para el pago de importaciones. Particularmente este escenario negativo está afectando al sector pyme, que es el que tiene menos «espalda» financiera para soportar estas dificultades.

Además de los problemas para importar insumos, siete de cada diez industriales tiene dificultades para financiar esas compras, sin las cuales no puede seguir produciendo.

Según los resultados de la III Encuesta UIA, que se realizó durante agosto, tomando en cuenta los datos de julio, 32% de los encuestados tuvo que aplicar algún tipo de freno a parte de sus operaciones, mientras otro 46% considera probable tener que hacerlo en el futuro.

El porcentaje de empresas que admitió que pudo incrementar la producción se redujo levemente del 32,8% del relevamiento previo, en abril, a 31,5% en julio. De manera que la actividad industrial se ha estado sosteniendo a partir de los stocks de materias primas, que así están agotándose; de hecho, 54% de las empresas redujo esos stocks.

Además, estas crecientes dificultades para acceder a divisas con las que adquirir insumos imprescindibles para la producción, empezarton a impactar «con fuerza» en las expectativas de las empresas sobre la coyuntura económica y su sector de actividad, incluyendo la baja en las perspectivas de creación de empleos.

La industria sostenía expectativas positivas para dentro de un año, pero las dificultades señaladas están debilitando esas proyecciones y alcanzaron el valor más bajo de la serie. En efecto, ahora solo un tercio de las empresas esperaba que la situación económica y de su sector de actividad vayan a mejorarar.

En la misma línea, las expectativas respecto de la situación general del país son aún menos favorables: solo 21% espera un mejor escenario para el próximo año.

La UIA le presentó al Gobierno este informe sobre las dificultades en materia de acceso a divisas para adquirir insumos importados, en la persona del secretariodel área José de Mendiguren, un ex titular de la entidad que integra elequipo de Sergio Massa.

El objetivo de la central fabril es que la industria cuente con insumos, repuestos y maquinarias, y de esta manera no se corten los procesos productivos. Pero la mala noticia que tuvieron es que ante la escasez de reservas el Banco Central extendió hasta fin de año el bloqueo al mercado cambiario oficial dispuesto para una parte de las importaciones.

Chau «dólar turista»

Uno de los pedidos que hicieron -a coro- la UIA y el secretario de Mendiguren está dirigido a frenar la salida de divisas para turismo que se adquieren al dólar oficial. Y todo indica que el ministro Massa los escuchó y les dará el gusto…

Desde Economía hicieron trascender que la semana próxima Massa anunciará el final del «dólar turista» tal como se lo conoce hasta ahora. El trascendido da cuenta que el ministro está analizando cuatro alternativas que le propuso su equipo de colaboradores ante la sangría de divisas baratas en un contexto de severa escasez de reservas en el BCRA.

Cualquiera de esas opciones apuntan a encarecer los gastos en pasajes para viajar y las compras con tarjeta en el exterior. Una posibilidad es subir entre 5 y 7 puntos el Impuesto a las Ganancias para esas operaciones; otra -más probable- es que las operaciones ligadas al turismo se cursen a través del dólar MEP, lo que significaría una abierto desdoblamiento cambiario (varios bancos ya ofrecen la posibilidad de comprar o vender a este tipo de cambio paralelo a sus clientes).

Lo que se da por seguro es que más temprano que tarde, viajar y comprar en el exterior será más caro para los argentinos.