Buenos Aires.- Del 27 al 30 de junio se realizó la Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Madrid, España, en la que tuvieron como consignas principales evaluar la situación de Ucrania y marcar la política que regiría durante los próximos 10 años. A lo lejos, el presidente ruso, Vladimir Putin miraba la situación y de hecho hubo varios ataques en la zona ucraniana que prendieron las alarmas cuando se dio comienzo al evento, pero lejos de amedrentar logró más unificación.

Fuente: DW.

El interés de Rusia era por disminuir el apoyo de los países fronterizos a la OTAN, pero poco se acercó a su objetivo cuando se dio el primer anuncio que fue el acuerdo que se logró entre Turquía, Finlandia y Suecia para aceptar que los países nórdicos ingresaran a la Organización. El acuerdo que hoy genera ruido entre los ciudadanos finlandeses y suecos, habría sido por la revisión de la extradición de ciudadanos turcos considerados peligrosos para Turquía.

Luego de algún tiempo de no aparecer Putin, salió en la televisión en una visita a Turkmenistán e hizo declaraciones sobre las resoluciones anunciadas. Sostuvo que «no es para nada lo mismo la unión de Ucrania a la OTAN que de Finlandia» (fronteriza con Rusia) y manifestó su desinterés sobre el tema, aunque sin dejar de aclarar que no está de acuerdo con la expansión de la política Occidental.

Especialistas sostienen que la política anunciada por 10 años que llevará adelante la Alianza será similar a la que aplicaron cuando la Guerra Fría invadía el continente Europeo. De hecho, a los pocos días de terminada la Cumbre, varios países informaron el envío de tropas y apoyo económico para con Ucrania, hasta tanto se resuelva el conflicto, que según el presidente estadounidense, Joe Biden «no sé cómo va a terminar, pero no será con una derrota ucraniana a manos de Rusia».

El jueves el presidente estadounidense Joe Biden prometió que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN apoyarán a Ucrania.

El pavor que recorre a los líderes políticos internacionales se ve acompañado por el peligro que puede generar la vuelta al gobierno de Donald Trump quién, aseguran, sería capaz de entregar territorio ucraniano con tal de no enfadar a los rusos. De todos modos, desde Rusia, siguen insistiendo con la idea de ignorar que son una amenaza mundial y rechazan la posibilidad de que sean ellos los responsables del conflicto.

«No muestra ningún interés en entender los intereses» rusos y sus decisiones son dictadas por Washington, sostuvo el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov en una rueda de prensa, en relación a la Unión Europea. Al tiempo que sostuvo, en relación a la cumbre que Estados Unidos quiere «someter a los Estados a su voluntad».

Pero el objetivo de frenar la situación en la tierra ucraniana llegó a tocar a China a quién declararon, desde la Cumbre de la OTAN con un comunicado, como un riesgo para la paz. Claro que China no se quedó en silencio y declararon que la Organización «ataca y difama maliciosamente a China» y explicaron que «aún continúa con su táctica de crear enemigos y de fomentar la confrontación de bloques».

Desde el país asiático desconfiaron de la labor de la Alianza al decir que «se autoproclama una organización defensiva que aboga por el orden internacional basado en normas, pero ha pasado por alto al Consejo de Seguridad de la ONU y ha librado guerras contra estados soberanos». Mientras que en paralelo sostuvieron que China «mantiene una política extranjera independiente y de paz», «un contribuyente al desarrollo global» y «un defensor del orden internacional».

Desde la OTAN sostuvieron que China se trata de una amenaza por el desarrollo en secreto de capacidades nucleares y que actores no estatales estarían armándose. El propio secretario general de la Organización, Jens Stoltenberg explicó que «china no es un adversario» «pero, por supuesto, hemos de tener en cuenta las consecuencias para nuestra seguridad cuando vemos que China invierte fuertemente en poder militar moderno, misiles de largo alcance, o armas nucleares, e intenta también el control de infraestructuras estratégicas, por ejemplo el 5G».

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, terminaba su mandato en 2022 pero los 30 países de la Organización le solicitaron que continúe en su cargo hasta finalizada la situación bélica entre Rusia y Ucrania

Por otra parte, los países que se refirieron a la situación ucraniana, como Suecia y el Reino Unido, ya hablan de «reconstrucción», dando una cierta sensación de finalización de la situación bélica en el territorio, a pesar de que siguen los enfrentamientos normalmente. En ambos casos se plantea la necesidad de trabajar a largo plazo en conjunto con Ucrania para acompañar el rearmado de la población desde lo económico y estratégico.

Es que la situación en la que ya se encuentra el país es realmente caótico, si bien le continúan llegando refuerzos para intentar frenar el avance ruso, las últimas regiones que se detectarnos tomadas por las milicias de la ex unión soviética al parecer también sufrieron saqueos de producción agropecuaria. Según algunas investigaciones, la BBC confirmó que se pudieron constatar camiones que irían desde regiones dedicadas al cultivo de granos hasta regiones rusas, en zonas en las que la milicia rusa se habría apropiado del terreno.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski intervino en la cumbre y les recordó a los participantes que mensualmente la situación bélica le demanda alrededor de 5.000 millones de dólares, mientras que días más tarde se refirió él mismo a la reconstrucción. «La reconstrucción de Ucrania no es un proyecto local, no es un proyecto de una nación, sino una tarea común de todo el mundo democrático, todos los países que pueden decir que son civilizados» responsabilizó el mandatario e informó que la cifra rondaría los 750.000 millones de dólares.

Las últimas declaraciones se dieron en el contexto de un encuentro de dirigentes políticos, representantes de instituciones internacionales y empresarios. Los primeros días de julio, en una ciudad de Suiza, se unieron con el objetivo de los que se denomina como «una especie de plan Marshall de reconstrucción», aunque pocos son los indicios que den la señal de que el conflicto está por terminar.

De hecho, el ministro ruso Lavrov, mantuvo una reunión con el canciller venezolano, Carlos Farías Tortosa donde habría coordinado acciones para cooperar en el sector del petróleo y llegar a un acuerdo para enfrentar las sanciones occidentales. El canciller señaló que «la cooperación energética, nunca se ha detenido desde el acercamiento entre nuestros países» y detalló que se logró gracias a la utilización de «medios de pago únicos como en el caso, por ejemplo en la relación que existe con la República Popular de China, con la India, que se ha aumentado a nivel importante a pesar del bloqueo».

La Cancillería de Venezuela dio a conocer las imágenes del encuentro.

Por su parte, el ministro ruso informó que, además del energético, trabajan en proyectos en conjunto en el campo de la farmacéuticas y el transporte. «Acordamos promover proyectos de beneficio mutuo en diversas áreas, como la energía, la farmacéutica, la industria, el transporte y la cooperación técnico-militar», subrayó.

En el encuentro aprovecharon para cuestionar la situación que atraviesan los periodistas rusos y los medios de comunicación, manifestaron su descontento con lo que consideraron como «acoso» en relación al bloqueo de las búsquedas en Google y YouTube de las cadenas RT y Sputik en Europa y de Meta Platforms (Facebook e Instagram) que están prohibidas en Rusia. Mientras que Twitter optó por marcar algunas cuentas de los trabajadores como «medios afiliados al Gobierno de Rusia», según denunciaron dichos medios.