Buenos Aires.- La Universidad Católica Argentina dio a conocer una serie de informes sobre la situación del empleo en Argentina. Según los datos obtenidos, se trata de un momento que empeora año tras año. Durante 2021, la realidad de los argentinos se vio realmente afectada por el pasar económico, el nivel educativo y el género; en paralelo, la Organización Internacional del Trabajo, realizó un estudio similar con los menores de edad que indica los niveles de inserción laboral de los mismos.

La licenciada en Gestión de Recursos Humanos, Lucrecia Sopato, informó que muchas de las búsquedas para ocupar diferentes cargos que se generaron durante la pandemia se vieron afectadas por la economía de las personas, dado que la conexión a internet y el acceso a una computadora era fundamental. Aunque aclaró que el principal problema constatado, incluso antes de la cuarentena, es la falta de comprensión en los requisitos que se solicitan en cada caso.

Según la UCA, desde el 2010 hasta el 2021 inclusive, los porcentajes de pleno empleo se mantuvieron estables entre el 41,4 y 45,1, de hecho el último año registrado fue del 42,1; 2019 fue el más bajo con 41,4 igual que 2016, seguido estuvo 2017 con 41.5 y seguido está 2021. Lo que mostró un incremento de alrededor del 10% fue el subempleo inestable que le quitó espacio al empleo precario, aunque para el caso son de similares características.

Fuente: EDSA Bicentenario (2010-2016) – EDSA Agenda para la Equidad (2017-2025), Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA

En 2010, el porcentaje de personas que representaban a ésta categoría era del 9,2%, siendo en 2021 19,2%, aunque el pico más alto lo tuvo en 2019 con 20,2%, pero lo más destacable es que el año pasado los porcentajes de Pleno Empleo se mantuvieron apenas por arriba de los niveles más bajos, dejando 3 puntos libres que se repartieron entre el Empleo Precario y el Subempleo inestable. Por su parte, la taza de desempleo osciló durante los 11 años relevados entre un 8,8% en 2011 y 2013 y un 13,9% en 2020, mientras que 2021 cerró con 9,1%.

Pero eso no es todo lo que se puede obtener de los resultados de los estudios de la UCA. En relación a los jóvenes de 18 y 24 años, se desprende que las mujeres de ese rango etario, que se encuentran doblemente excluidas en las búsquedas laborales y oportunidades de estudio, son 10% más que los hombres. Cabe señalar que éste informe toma en consideración desde el 2017 hasta el 2021 y sólo las edades mencionadas.

La licenciada Sopato indicó que los registros que pudo constatar en las entrevistas y conversaciones habituales entre colegas es la falta de comprensión en los entrevistados sobre algunas consignas. Si bien señaló que se encuentran con CVs que no responden a los requisitos en el encuentro personal con el solicitante las dificultades para entender consignas es alto. Según aclaró, previo a la cuarentena estaba realizando capacitaciones y detalló que en algunos casos los resultados de las evaluaciones eran óptimos pero los estudiantes no podían superar las entrevistas con desenvoltura.

Según el informe, durante la pandemia el 5% de los jóvenes pudo retomar sus estudios, aunque durante 2021 se volvió a ver un decaimiento de alrededor del 1%, aún siguen quedando más de la mitad de los jóvenes excluidos del sistema educativo en terciarios y universidades. Durante esos años, la cantidad de jóvenes que no estudiaron ni trabajaron rondó entre el 14,8% en 2021 y 17,7% en 2018; cabe mencionar que en lo laboral se considera que no recibieron remuneraciones por un trabajo, es decir, que lo pudieron haber realizado de manera colaborativa, práctica que se pone cada día más de moda para poder adquirir experiencia.

En relación a estos datos, las mujeres que no estudian ni trabajan de manera remunerada, en dónde es necesario que no se contemplan las labores de ama de casa, duplicaron los valores «de manera estructural» a sus pares varones. Durante el 2021, mientras un 10,1% fueron hombres, las mujeres se vieron afectadas en un 19,6%, aunque el 42,2% de los varones notificaron terminar o estar estudiando en niveles terciarios o universitarios mientras que las mujeres tuvieron una representatividad del 54,6%.

En relación a considerar éstos valores cómo algo estructural, es fundamental considerar que desde el 2017 los valores son similares en relación a la diferencia que existe:

  • 2017: 9,2% varones, 24,0% mujeres
  • 2018: 11,7% varones, 23,9% mujeres
  • 2019: 10,3% varones, 24,4% mujeres
  • 2020: 8,2% varones, 22,1% mujeres
  • 2021: 10,1% varones, 19,6% mujeres

Es perceptible, que es un registro habitual la diferencia que existe entre ambos géneros, lo mismo ocurre con el resto de los datos relevados:

Se puede observar que más mujeres son las que se dedican a estudiar o terminar sus estudios por sobre los varones, mientras que los varones que no están en instituciones formales pero sí trabajan son más en relación a las mujeres. Las diferencias sobre los géneros siguen siendo un problema, transformándose en algo más bien estructural y provocando techos invisibles para los diferentes grupos.

Si bien las mujeres tienen un mayor índice de escolarización o terminalidad educativa, 3 de cada 10 mujeres están desocupadas y los varones son 2 de cada 10. Según pudo saber Informar.ar en el Ministerio de Salud de la Nación «se sigue trabajando mucho en la prevención de embarazo no intencional, la pandemia alejo a les adolescentes de escuelas y caps y por ese motivo se tuvo que incrementar la difusión de la necesidad de mantener vigentes los métodos de barrera», por lo que los índices de maternidad se vieron afectados.

Por otra parte, el informe de la UCA detalla que el porcentaje de jóvenes que están en esta situación son significativamente mayor en los estratos de obreros integrados y trabajadores marginales con respecto a los estratos medio profesionales y medio no profesionales. El estudio revela que durante 2020 las mayores mejoras la percibieron los jóvenes de hogares de clases medias profesionales.

Mientras tanto, UNICEF y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, informaron que el 16% de quienes tenían entre 13 y 17 años durante el periodo de la crisis producto del Covid-19 realizaron tareas orientadas al mercado. De ese total, según detallaron 1 de cada 2 menores que trabajan lo empezó a hacer durante la pandemia, puntualmente en el periodo que comprendió el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO).

La coordinadora del Proyecto de la OIT en Argentina, Bárbara Perrot informó en 2021 que «además, quienes ya trabajaban antes de la pandemia, en el contexto actual, realizan las mismas tareas con mayor intensidad». Aclaró que, además, se registró que 1 de cada 10 adolescentes buscó trabajo durante la pandemia por lo que ese 16% sería más elevado si hubieran encontrado un puesto laboral.

Según detalló la especialista, «la pandemia afectó especialmente a los niños, las niñas y adolescentes de los hogares más vulnerables, que vieron ese impacto en muchas dimensiones de su vida cotidiana, como la educación, la alimentación, la salud, la recreación o el ocio». Por su parte, la Coordinadora nacional del proyecto Offside de la OIT Argentina, María Eugenia Figueroa, habló de los datos obtenidos en el estudio y aseguró que «ponen en evidencia la profundización de procesos de desigualdad preexistentes y alertan acerca de sus posibles efectos sobre las trayectorias futuras de esta población».

Entre los datos que destacó la Organización se detallan:

  • El 32% de las niñas, niños y adolescentes entre 13 y 17 años encuestados que trabajan para el mercado y que realizan tareas de cuidado, vive en hogares que se encuentran endeudados.
  • El 56% de quienes trabajan vive en hogares que recibieron algún tipo de ayuda del estado (AUH, IFE, Tarjeta Alimentar, apoyos alimentarios a través de viandas y/o bolsones, retiro de alimentos, viandas y tuppers en comedores, entre otras).
  • Las tareas domésticas y de cuidado al interior del hogar se vieron incrementadas y recayeron especialmente en las mujeres. Un 57% de las mujeres adultas consultadas siente mayor sobrecarga desde el inicio de la pandemia. Estas actividades corresponden a las de cuidado de niños y niñas (35%), ayuda en las tareas escolares (29%) y limpieza (29%).
  • El 36% de niñas, niños y adolescentes encuestados realiza tareas de cuidado, atención a niños, niñas o personas mayores con quienes conviven. A su vez, 1 de cada 3 no lo hacía anteriormente o lo realiza en el actual contexto con más intensidad.
  • El 78% de los niños, niñas y adolescentes consultados realiza tareas domésticas: lavado, limpieza y/o cocina. 1 de cada 3 no las hacía, o las hace con una intensidad mayor que antes de la cuarentena.
  • Mientras que el 75% de los que no realizan ninguna actividad productiva reside en barrios residenciales, el 42% de quienes asumen tareas de cuidado y el 37% de quienes realizan tareas domésticas reside en asentamientos precarios y/o barrios de vivienda social/monoblock.