Los cambios en la dinámica comercial y productiva mundial operados tras los casi dos años de pandemia por el Covid 19, están empezando a condicionar fuertemente las economías domésticas de los países que, como la Argentina, son harto dependientes de las importaciones (para producir) y de las exportaciones (para acumular divisas).

Estados Unidos y China, las dos primeras potencias económicas mundiales son también los principales clientes-socios comerciales de la argentina. Y por motivos muy diferentes, tanto una como otra de estas dos economías está retrayéndose, lo que impacta en mayor o menor medida en el mercado internacional.

Por motivos muy diferentes, las dos economías más potentes están comerciando menos con el mundo. El impacto se siente más en países como la Argentina.

Más claro: cuando Estados Unidos y China comercian menos con el resto del mundo, todos los países se ven obligados a ajustarse, a gastar menos. Hoy, mientras las potencias están ajustando sus gastos internos para bajar la inflación y recomponer sus balanzas comerciales, al revés de toda lógica la Argentina se permite una espiral descontrolada ascendente del gasto improductivo e inflacionario, se queda sin reservas y pierde mercados para exportar, y tampoco consigue crédito a tasas razonables para financiarse.

La pesca es una de las actividades productivas que más dinamiza el comercio exterior argentino y porsupuesto que no puede estar ajena a esa compleja situación económica. El sitio marplatense especializado pescare.com.ar así analizó este problema de la retracción de las compras externas de los dos gigantes mundiales:

«Son escenarios muy distintos, el mundo afectado por un ciclo retractivo para controlar desajustes macroeconómicos inflacionarios, y Argentina, indexando variables a valores casi hiperinflacionarios. Quedamos fuera de mercado internacional, con un mercado interno casi inexistente. Esto se traduce que en un futuro inmediato comenzarán los problemas en las empresas. El escenario mundial mas el escenario de incertidumbre e indexación interno, es una ecuación explosiva, a pesar de un langostino que hasta ahora fue tapando vicios, errores y malas administraciones empresarias. Llegó la hora de la austeridad que pocos están acostumbrados a vivirla», reflexionó en una nota publicada en la web.

De hecho, el panorama aparece mucho mas complejo para nuestro país, ya que a las estrecheces internacionales se suman los recurrentes problemas internos, con tironeos y tensiones provocadas por los propios socios de la coalición gobernante, que se traducen en medidas espasmódicas y en cambios frecuentes de reglas de juego.

Así, en el corto o el mediano plazo, las empresas del sector pesquero van a tener problemas, sean grandes, medianas o pequeñas.

El retroceso en Estados Unidos

Conocido el último dato de que la inflación interanual se había disparado a 9,1%, los analistas en temas de la pesca de Estados Unidos advirtieron sobre el marcado retroceso en los consumos y cómo esa caída afectaba las compras al exterior de pescados y mariscos. Cabe puntualizar que ese 9,1% interanual es considerado en ese país una “alta inflación”, lo que justifica la alarma en los hogares.

Según esas fuentes, están poniendo esfuerzos en la reducción de costos como respuesta frente al salto inflacionario, algo que, como contrapartida «está teniendo un impacto positivo en las ventas de los productos de mar no perecederos, ya que la categoría total de alimentos no perecederos alcanzó ventas por 209 millones de dólares el mes pasado, arrojando un aumento en las ventas del 9% en el segundo trimestre del 2022 y un aumento interanual del 7,8% en las ventas de junio», puntualizó el sitio marplatense.

Pescare citó a la la especialista internacional Anne-Marie Roerink, directora y fundadora de 210 Analytics, quien analizó la situación que a todas luces parece inusual, máxime teniendo en cuenta cuestiones comparativas con la República Argentina.

La población estadounidense está racionando consumos y los productos pesqueros no son excepción.

“Las ventas ambientales de productos del mar a menudo funcionan bien en tiempos de inflación e incertidumbre. El mercado actual no es una excepción. Junio marca el quinto mes consecutivo de crecimiento interanual del dólar para los pescados y mariscos a temperatura ambiente. El rápido aumento de la inflación en las tiendas de comestibles es en gran parte culpable del cambio de decisiones de compra de los consumidores”, sostuvo esa especialista internacional.

A su vez Roerink agregó que “la tasa de inflación todavía se está acelerando para la mayoría de las áreas de la tienda, incluidos los mariscos, aumentando entre la mitad y un porcentaje completo cada mes. Creo que es esta presión total sobre los ingresos lo que está perjudicando las ventas de productos del mar, además, por supuesto, de la inflación que se observa dentro de los productos del mar en sí”.

“Los mariscos no son conocidos como un artículo rentable. De hecho, muchos estadounidenses lo ven más como una comida Premium. En todos los departamentos de la tienda de comestibles, los compradores están retrocediendo hacia patrones familiares de ahorro. Esto incluye cosas como carne molida con mayor contenido de grasa, papas y cebollas, comestibles de la tienda central, así como encontrar formas de estirar el dólar total de comestibles” concluyó en sus dichos, los cuales pueden resultar curiosos desde una mirada argentina y por qué no latinoamericana.

Como dato aleatorio se puede añadir que 93% de los estadounidenses manifestó en las encuestas que la inflación es su mayor preocupación en este momento, y que 81% aseguró estar aplicando medidas para ahorrar dinero y restringir sus gastos.

De hecho, ese ahorro de gastos implica cambios de hábitos en materia de consumo: 54% de los encuestados admitió que busca ofertas especiales, 45% suprime elementos esenciales, 33% busca cupones de descuento y 29% compra marcas de bajo costo.

La desaceleración en China

El panorama por pandemia en China asoma decidamente más sombrio, quizás no tan coyuntural como el de Estados Unidos. «Los mercados internacionales buscaban una fuerte recomposición de stock para alimentar el consumo fuertemente retraído como consecuencia del COVID-19», se lee en la nota de Pescare.com.ar

Pero sobrevino el conflicto bélico provocado por la invasión de Rusia a Ucrania, que son dos países estratégicos con importante intercambio comercial con China, principalmente Rusia, como nexo entre Europa y el gigante asiático. Pero ademas, «en materia estrictamente pesquera, siendo (China) quien tenía acceso al Mar del Norte noruego a través de cuotas de pesca que la misma Noruega intermediaba para poder pescarla debido a su flota reducida o altamente ocupada en otras especies de mayor interés».

De manera que en el caso chino, el mercado hizo una lectura errónea de las perspectivas post pandemia, y hoy algunos aspectos macroeconómicos de lo poco que se sabe en materia financiera sobre lo que ocurre limites adentro de China.

«Lo concreto es que el gigante asiático apunta a controlar sus variables y podríamos estar en una antesala de una contracción de consumo y fuerte recesión interna que sin dudas afectara el mercado mundial de la producción, el consumo y el comercio», dice el sitio web marplatense.

Como ejemplo, cita que el sector de servicios de China acaba de contraerse a su segundo ritmo más pronunciado jamás registrado, este sector representa más de la mitad del PIB del país y más de 40% del empleo. «Y con los datos de la encuesta que muestran que el sector manufacturero de China también se contrajo el mes pasado, la segunda mayor economía del mundo retrocede desde abril».

Las empresas, que ya estaban lidiando con el aumento de los costes de la energía y las materias primas durante los confinamientos por el Covid, obstaculizaron aún más sus operaciones, aparecen rebrotes, cierres y disminución del consumo y como consecuencia se ha hecho más difícil poder trasladar los precios más altos a los consumidores. Como consecuencia, previsible, descendió aún más el empleo.

Desde el punto de vista del comercio internacional, la situación de estanflación (precios ascendentes con fuerte retracción del consumo) se tradujo en menores compras e intervención en el mercado mundial. Hoy, en concreto, China demanda menos, exige más como consecuencia de algunas barreras paraarancelarias, a los efectos de dejar abierta la puerta en materia de negociación, pero en el comercio exterior se nota ya su menor demanda«, concluye el informe del portal especializado marplatense.