Buenos Aires.- Los precios de los combustibles subirán entre 1% y 4% desde este sábado 1 de octubre, al habilitar el Gobierno una actualización parcial del componente impositivo que acumulaba varios meses de postergación, según confirmó la secretaría de Energía Flavia Royón.

Sin embargo, al menos en las estaciones de servicio de General Pueyrredon, el aumento promedio según las marcas osciló entre 6 y 8%, más del doble de lo que había anunciado la responsable nacional del área de Energía.

Las estaciones de servicio de todo el país ya recibieron la autorización para aplicar el incremento en el precio, que se encuentra regulado y que había sido «congelado» durante la pandemia. La funcionaria del equipo económico conducido por Sergio Massa explicó que este “descongelamiento programado” en el precio de naftas y gasoil, había sido acordado previamente con las empresas del sector.

«A partir del 1° de octubre habrá un aumento de combustibles por el descongelamiento de impuestos y será de entre 1% y 4%, dependiendo si es nafta o gasoil», confirmó Royón en declaraciones radiales. Con lo que se estimaba que la suba sería de alrededor de $ 4 por litro en las naftas y de $ 3 en el diésel, en el área metropolitana; pero en otras grandes ciudades del interior los aumentos eran mayores.

Desde octubre, las naftas aumentan no menos de $4 y el gasoil $3 en promedio. Es el primero de una serie de incrementos del componente impositivo dispuestos por el Gobierno para los próximos meses.

Royón también recordó que este será solamente el primer aumento de una serie que deberán producirse hasta alcanzar el nivel impositivo adecuado. En rigor, esta suba corresponde a los dos primeros trimestres de 2021, con lo cual aún restan aplicar los dos incrementos finales del año pasado, más los tres ya transcurridos de 2022: sumados, equivalen a un atraso tarifario cercano al 20%.

El Gobierno venía postergando esta decisión ante la fuerte presión inflacionaria de los últimos meses, pero ahora optó por pagar el costo político y económico que conlleva siempre el aumento de los combustibles, a cambio de mejorar el nivel de recaudación.

Eso último no es un dato menor, ya que como se sabe, el componente impositivo es el factor que más incide en el precio final de las naftas, tanto o más que los costos de producción. Según un cálculo de consultoras privadas especializadas en combustibles, por el atraso tarifario desde 2021 el Estado dejó de recaudar por esta vía cerca de US$ 1.800 millones.

En los últimos doce meses hasta agosto, las naftas habían acumulado un incremento de 32% y el gasoil de 51% (41,7% en promedio entre ambos combustibles), muy por debajo de la inflación anual del 78,5%.

La venta de combustibles muestra una sostenida caída en los últimos meses, con lo cual este nuevo incremento puso en alerta a los dueños de estaciones de servicio que tam,bién sienten la caída de la recaudación.

Aunque se esperaba que suceda lo mismo que otras veces, o sea que YPF diera el primer paso fijando los nuevos valores, en Mar del Plata la compañía que primero actualizó los precios fue Shell, antes que Axion e YPF.

El último incremento de los combustibles había sido anunciado el 21 de agosto y fue del rango de un 7,5%, promedio: los precios estimados en aquella oportunidad llevaban el litro de nafta súper a $130,05, la nafta premium a $159,8, el gasoil a $135,7 y el gasoil premium a $185,5 en la región centro del país, aunque para el resto del país los precios siempre son más altos.