Buenos Aires.- El segundo semestre empieza con aumentos en servicios públicos y privados muy sensibles para el bolsillo de asalariados, trabajadores informales y monotributistas. Desde este 1 de julio se dispararán una serie de actualizaciones en los valores de diferentes servicios prestados por el sector privado que fueron oportunamente autorizados por el Gobierno, pero además coinciden con la novedad de que también empezarán a facturarse con aumentos varios servicios públicos como luz, gas, agua corriente y transporte, una situación coincidente que pocas veces se dio en la historia económica moderna y que seguramente aportará una presión extra a los precios.

Efectívamente, todos estos incrementos impactarán en la vida cotidiana de las personas pero también en los procesos productivos que va a retroalimentando la inflación. El golpe mayor lo sufrirán los habitantes del área metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires y de los distritos más poblados del conurbano vecino, que es donde las autoridades pretenden reducir el mayor porcentaje de subsidios que desde hace décadas los beneficia, más que al resto del país.

Pocas veces como en julio, coinciden aumentos de servicios públicos y privados en el mismo mes.

Un rápido paneo sobre los aumentos que empezarán aplicarse en los servicis públicos, es el siguiente:

  • Luz y gas. Según lo anunciado oportunamente, a partir del 1 de julio regirá un nuevo cuadro tarifario para la luz y el gas en la Capital y el conurbano. La energía eléctrica tendrá un alza promedio de 17% mientras que en el caso del gas el aumento será de 20% (incrementos que se suman a los que ya se aplicaron en los primeros meses del año para todo el país). Pero el efecto concreto en los bolsillos se verificará recién en septiembre, por razones de facturación: esto porque se demoró la implementación del esquema de segmentación que deberían aplicar las compañías distribuidoras y en consecuencia se dispuso que el aumento comience a pagarse en el noveno mes del año y en tres cuotas iguales y consecutivas.
    En la página oficial argentina.gob.ar ya se publicó el formulario –que funcionará como declaración jurada- que deberán llenar los interesados en mantener los subsidios. Son un total de 16 ítems que deben completar los interesados en segir pagando menos la luz y el gas domiciliarias.
  • Agua. En el caso del servicio de agua potable en la región metropolitana, la Secretaría de Obras Públicas dispuso un aumento de 20% de la tarifa desde julio. En octubre habrá un nuevo incremento de 10%, completando un 32% acumulativo.
  • Transporte. El Gobierno trabaja en un proyecto para aumentar las tarifas de los servicios de transporte terrestre en alrededor de 40% en la zona metropolitana (las líneas que entran y salen cada día de la Capital con centenares de miles de pasajeros). El 2 de junio el jefe de Gabinete Juan  Manzur había anticipado que «en 20 días» se implementaría el nuevo esquema tarifario, pero todavía no hubo novedades ya que esa propuesta estaba atada al traspaso de 32 líneas de colectivos que circulan en forma exclusiva por la Ciudad de Buenos Aires.
    El costo del boleto de colectivo pasaría de 18 a $25.20. Cuando se concrete este incremento la Ciudad también avanzará con la suba del viaje en subte. En cuanto al pasaje de tren, también con eje en las líneas interurbanas, todavía no se hicieron anuncios de aumentos.

    A esta batería de aumentos de servicios públicos se deben sumar los vinculados a actividades privadas que son prestados por concesionarios privados o por sociedad mixtas, que en algunos casos tienen algún tipo de subsidio estatal. Son los siguientes:
  • Medicina prepaga. Las cuotas de la medicina prepaga aumentarán 4% a partir de julio, completando un ajuste de 22% luego de los aumentos que ya se aplican de 8% en mayo y 10% en junio.
  • Colegios privados. En la provincia de Buenos Aires la actualización podrá ser de 9%, según lo que estimó días atrás el gobernador Axel Kicillof, quien esperó a que primero fijaran la suba de las cuotas en la Ciudad de Buenos Aires, que autorizó 15% para el mes de julio.
  • Alquileres. Si se toma como base julio de 2020, el valor de los alquileres alcanzados por la nueva ley fijados por dos años y que comienzan a vencer durante julio sufrirán aumentos superiores al 100% por la aplicación del Índice de Contratos de Locación (ICL) que publica el Banco Central. En caso de los contratos por un año tendrán una cláusula de actualización de 52%.  

Para peor, los salarios a la baja

Los salarios del sector público y privado en abril pasado aumentaron 5% en promedio y acumulan 20,6% de mejora en el año, aunque ese incremento quedó por debajo de la inflación acumulada en los primeros cuatro meses del año, según informó el Indec.

Incluso la mejora salarial promedio de abril se ubicó 1% por debajo de la inflación de ese mes que alcanzó al 6%, según el Indice de Precios al Consumidor (IPC). Mientras desde diciembre pasado el Indice General de Salarios que elabora el organismo aumentó 20,6%, menos que la inflación de 23,1% registrada en ese período.

En tanto que en los últimos doce meses el indicador supera levemente a la inflación al registrar una suba del 58,4%, apenas un 0,4% por encima del costo de vida de ese período según las cifras del IPC.

Esos datos reflejan la situación de los asalariados registrados. En cambio las remuneraciones de los trabajadores en negro, del sector informal de la economía, fueron los únicos que percibieron una mejora -leve también- por encima de la inflación mensual, mientras que la suba en la administración pública y el sector privado, se ubicaron por debajo del registro del alza de precios minoristas.

El aumento interanual se debe al promedio del alza del 57,7% en el sector privado registrado en los últimos doce meses, del 65,6% en el público y del 49,4% en el no registrado, el único que se ubicó por debajo de la inflación en ese período.

En comparación con diciembre del año anterior, los salarios en el sector privado tuvieron una mejora del 21,0%, del 21,3% en el sector público y 18,5% en el no registrado, y todos se ubicaron debajo del registro del IPC en ese período, del 23,1 %.

El indicador que elabora el Indec estima la evolución de los salarios pagados, excluyendo las variaciones relacionadas con la cantidad de horas trabajadas, descuentos por ausentismo, premios por productividad y todo otro concepto asociado al desempeño o a las características del empleo.