El centenario de la firma del decreto que creó Yacimientos Petrolíferos Fiscales fue la excusa que encontraron Alberto Fernández, el presidente, y Cristina Kirchner, la vicepresidente, para volver a mostrarse uno cerca del otro después de tres meses sin diálogo ni presencias juntos. Fiel a su estilo, la vicepresidente aprovechó para desgranar un repaso autorreferencial de sus gobiernos y el de su esposo Néstor Kirchner, repartir críticas y lanzar advertencias y reproches, como el que -en tono imperativo- le endilgó al jefe del Estado: «Te dije la otra vez, cuando hice un documento, que tenías la lapicera; yo lo que te pido Alberto es que la uses, que la uses con los que tienen que darle cosas al país, que no significa ni pelearse ni nada».

Cristina Kirchner, Alberto Fernández… y la lapicera. En los 100 años de YPF, en Tecnópolis.

El Presidente no dejó de observarla y cuando habló después, menos tiempo, no le respondió. Se concentró en hablar de las consecuencias de la guerra en Ucrania y reiteró críticas a la gestión de Mauricio Macri por la toma de deuda con el FMI.

Pero en rigor, ninguno de las dos principales autoridades del país hizo más que alguna referencia tangencial a aquella decisión de Hipólito Yrigoyen de crear YPF, o a la figura del general Enrique Mosconi, designado director de la empresa pocos meses después por Marcelo T. de Alvear. Menos todavía recordaron la épica de aquellos difíciles años iniciales de exploración para poder extraer los primeros barriles de petróleo del suelo nacional.

En Tecnópolis, ante varias decenas de funcionarios nacionales y provinciales, de legisladores, militantes y algunos invitados especiales, más preocupados por detectar miradas, gestos e intercambios, que de escuchar nada, las dos figuras cumplieron con lo acordado y se retiraron sin más: lo acordado era eso, estar ahí, para las fotos.

En la Argentina es imposible «gobernar sin conflicto», porque «gobernar es administrar las tensiones y hacerlo en favor de las grande mayorías», enfatizó la titular del Senado, ubicada al lado del jefe de Estado y acompañados por el titular de la empresa estatal, Pablo González. «El que quiera gobernar la Argentina sin tensiones ni conflictos, que se postule a la presidencia de Suiza”, remató CFK.

“Con defectos, con errores, con modales que a algunos no les gustaban, nuestro gobierno había encontrado la forma de desendeudar a los argentinos. Recuperamos YPF y le pagamos el corralito a la primera Alianza», chicaneó. No obstante, reconoció -¿por primera vez?- que su gobierno de ocho años no logró resolver «el problema de la inflación ni de la economía bimonetaria».

 Y sobre el final de su discurso de casi 40 minutos fue que le hizo el «pedido» a Fernández para que «use la lapicera» con aquellos sectores «que tienen que darle cosas al país».