A pesar de los esfuerzos de Nación por trasladar presupuesto a las obras sociales para que puedan hacer frente a los pagos a proveedores, la situación de pago a los médicos es compleja. En ese contexto también, se anunció en el Boletín Oficial a mediados del 2021 que los usuarios no iban a poder cambiar de obra social durante un año.

Esa disposició trajo controversias en el sector. El presidente de la Unión Argentina de Salud, Claudio Belocopitt, en su momento cuestionó la medida: «es una locura que puedas elegir una cobertura médica y cuando cambias de trabajo la pierdas». Y aclaró que el sistema de salud privado «es la única actividad en la Argentina que está ajustado por debajo de la inflación».

En la salud tanto privada como pública, el cobro de las obras sociales y prepagas, suele ser un dolor de cabeza para los médicos por la demora que hay en el pago por parte de las instituciones y el usual desfasaje con la inflación. «Los financiadores en el sistema de salud pasaron a ser los médicos y las clínicas que tienen que absorber mayores costos y reducir en las ganancias» indicó a su vez el presidente del Centro Médico de Mar del Plata, Gustavo Méndez.

Los financiadores en el sistema de salud pasaron a ser los médicos y las clínicas que tienen que absorber mayores costos y reducir en las ganancias.

Gustavo Méndez

Por otra parte, existe la absorción de gastos en la que incurren los profesionales de la salud cuando adquieren productos médicos destinados a la atención de los pacientes, de las que no se hacen responsables ni las obras sociales ni las prepagas. Muchos de estos insumos son a precio dólar, por lo que las medidas regulatorias a nivel nacional, no generan modificaciones en los costos.

En relación a las empresas de ventas de los insumos y los convenios con las obras sociales, la mayoría de los productos son importados ya que, Argentina no cuenta con una gran producción nacional. El ejecutivo de relaciones institucionales de Brain Medical, Cristopher Revello informó el acuerdo para bajar los costos se hace con las obras sociales o prepagas y que es la empresa la que absorbe el gasto.

Brain Medical, es una distribuidora a nivel nacional que abarca al sector privado y público, con operaciones programadas. A raíz de ello, el referente de la empresa, indicó que la situación durante la pandemia fue crítica ya que, se cancelaron la mayorías de las intervenciones quirúrgicas aunque aclaró que se está normalizando la situación.

En cuanto al compromiso de las obras sociales con la cuarentena, algunas de ellas hicieron caso omiso a los nuevos requerimientos del sector, por no reconocer los cambios que se produjeron. Por un lado, los equipos que trabajaron en las internaciones vieron incrementado su caudal de trabajo, por otro los consultorios sufrieron un vaciamiento, mientras que no se vieron medidas que paliaran la situación económica.

Durante la cuarentena y por las precauciones que había que contemplar a la hora de asistir a un establecimiento de salud, apareció la telemedicina. Fue la adaptación que el sector tuvo que realizar para poder brindar un acompañamiento en algunas situaciones y aunque tuvieran un costo diferenciado, algunas obras sociales no se hicieron cargo de la cobertura de estas consultas, lo que impactó en la ganancia del profesional médico.

Como resultado de las medidas de emergencia tomadas durante la prolongada cuarentena el aumento dispuesto por las obras sociales y prepagas en el país, quedó en algunos casos por debajo de la inflación en un 50%. A pesar de ello, desde el Centro Medico de Mar del Plata aclararon que si bien es complejo el sistema de aumento para médicos, buscan que el beneficio para los profesionales de la salud sea equitativo.

El presidente del Centro indicó que «no es que todos hemos hecho el mismo esfuerzo, eso es mentira, el esfuerzo lo han hecho en primer lugar los equipos de salud» , y resaltó la labor que realizaron desde el equipo de enfermería, limpieza de establecimientos de salud, kinesiología y administrativa. A su vez, destacó que no han habido reconocimientos para los trabajadores en ningún aspecto, ni económico, ni emocional, ni simbólico.

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