Buenos Aires.- La Justicia de los Estados Unidos pidió formalmente a la Argentina incautar el avión de Emtrasur retenido en Ezeiza desde el pasado 6 de junio, según informó el Departamento de Justicia norteamericano, que hizo el requerimiento al país tras una decisión de un tribunal del distrito de Columbia, con fecha 19 de julio.

La medida tiene que ver con el hecho de que la aeronave -un Boeing 747- fue fabricada en los Estados Unidos, por lo que está sujeta a decomiso en base a violaciones de las leyes de control de exportaciones de ese país. En este caso, la irregularidad está relacionada con la transferencia no autorizada del avión de Mahan Air, una aerolínea iraní vinculada a Hezbolá y a la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC-QF).

Para la Justicia de Estados Unidos, la compañía iraní Mahan Air violó las leyes de control de exportaciones cuando transfirió el control del Boeing 747 a Emtrasur, una aerolínea venezolana de carga, sin la autorización de la Casa Blanca. En 2011, Mahan Air había recibido una sanción del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por brindar apoyo material al IRGC-QF.

El Departamento de Justicia ded EE.UU. pidió incautar el avión de Emtrasur retenido en Ezeiza.

«El departamento de Justicia no va a tolerar transacciones que violen nuestras sanciones y nuestras leyes de exportación», dijo Matthew Olsen, un fiscal del área de seguridad nacional cuando fundamentó el pedido a la Justicia argentina.

El pedido de la Justicia estadounidense es delicado para los investigadores argentinos pues sobrevino casi en simultáneo con la decisión del juez federal de Lomas de Zamora Federico Villena, a cargo de la causa, quien este lunes autorizó a salir del país a doce iraníes y venezolanos que viajaban a bordo, aunque ordenó retener por el momento a otros siete tripulantes y también inmovilizó al avión.

El magistrado entendió que los integrantes del último grupo todavía deben seguir siendo investigados por sus posibles nexos con actividades terroristas. Esos siete cuyos pasaportes todavía quedaron retenidos en el juzgado son los iraníes Gholamreza Ghasemi -piloto de la aeronave-, Abdolbaset Mohammadim, Mohammad Khosraviaragh y Saeid Vali Zadeh; y los venezolanos Mario Arraga, Víctor Pérez Gómez y José García Contreras. Todos ellos tripulantes del Boeing que aterrizó el 6 de junio a Buenos Aires despertando sospechas.

Antecedentes del caso

Villena, junto con la fiscal Cecilia Incardona, están investigando desde entonces si la aeronave y su tripulación tienen relación con organizaciones terroristas. Particularmente, las sospechas obedecen en parte a que Argentina fue blanco de dos atentados en la década de 1990 -uno contra la embajada israelí en Buenos Aires y otro contra la AMIA-, por los que la Justicia acusó al régimen iraní. Teherán siempre ha negado tales acusaciones y recientemente pidió la que sus ciudadanos y el avión retenidos puedan abandonar el país.

Según el periódico «El Nuevo Herald» (del grupo propietario del Miami Herald), hace algunas semanas, el mencionado Pérez Gómez, quien figura como gerente general de operaciones de Emtrasur, y a quien el juez argentino denegó la devolución de su pasaporte, negó cualquier vínculo con el terrorismo en declaraciones a la prensa y sostuvo que, además del transporte de carga, el vuelo cumplía la función de «adiestramiento» de los pilotos venezolanos.

El magistrado argentino, sin embargo, expresó sus dudas al señalar que podría tratarse de una «pantalla», y apuntó que parte de la tripulación podría haber realizado maniobras ilegales que afectan a la seguridad nacional y regional. Se recuerda que la aeronave recogió la carga en México para varias compañías argentinas de autopartes e hizo escala en Caracas antes de arribar a la Argentina.

Los tripulantes también son investigados en Paraguay, donde el avión aterrizó en mayo en Ciudad del Este y luego partió para transportar cigarrillos hacia la isla de Aruba.