Cosas difíciles sin las hay es romper con los patrones, sociales y mentales, es realmente complejo sacarse los prejuicios de encima e ir por el sueño que se tiene, dejando de lado todo lo que la vida le exige como «estandar». Tal vez a los 20, 30 sea algo habitual de ver entre los jóvenes «ir por sus sueños» pero ¿qué pasa a los 50?

Nancy Giovagnola es la primer mujer en hacer la travesía de autosuficiencia de Punta de Vacas a Tunuyán

Nancy Giovagnola es el vivo retrato de que a los 50 se puede empezar de cero, dejó su vida en Lincoln, Provincia de Buenos Aires para mudarse a Santa Rosa de Calamuchita, Córdoba a sus 47 años porque «uno de mis sueños era vivir en la montaña». Pero eso sólo fue la puerta de un mundo que creía imposible, en 2017 empezó con natación «porque quería cruzar los lagos, luego empecé a correr y después me compré la bici, así que cuando puedo hago algunos triatlón, corro carreras de training y también participo en eventos de aguas abiertas». Tan sencillo como querer y hacer.

«Corro carreras de 21 kilómetros habitualmente, digamos una vez al mes, como para mantenerme activa y con los objetivos siempre altos» soltó Nancy entre risas tímidas que dan señal de que la avergüenza la valentía y coraje que tiene. Reconoció que cuando tomó la decisión de dedicarse de lleno al deporte, la mayor resistencia la tuvo por parte de sus padres quienes siguen sin entender que el éxito de ella es vivir la vida.

Nancy Giovagnola hizo el Machu Pichu y Cruce de los Andes

Ella, Nancy Giovagnola es nada más ni nada menos que la primer mujer en hacer la travesía de autosuficiencia de Punta de Vacas a Tunuyán, en Mendoza pasando por todos los glaciares haciendo dos picos uno de 5100 metros y otro de 4380, un recorrido de casi 200 kilómetros que llevó 8 días en lugares inóspitos. Lo hizo junto a otros 3 hombres luego de 40 años en los que nadie atravesaba esa zona justamente por la complejidad que tiene, «la vida me ha dado la oportunidad de hacer, además de mis sueños, sueños que ni había imaginado, sueños de regalos digamos».

Pero para llegar también a hacer el Machu Pichu y el Cruce de los Andes en travesía «caminando por así decir», Giovagnola hace entrenamientos arduos de dos, tres o cuatro horas, que pueden ser cruzados lo que implica que se utilizan dos disciplinas y apesar de hacer su trabajo con gran dedicación, compromiso y logros cumplidos, le faltan partes del equipamiento. Si bien, realiza las actividades normalmente, porque se las arregla con lo que tiene o le prestan lo que le hace falta, reconoce que aún necesita muchas de las cosas para lograr ser una atleta con el equipo completo.

Ese problema estaría resuelto si no tuviera que trabajar en paralelo de manera independiente para llegar a fin de mes y poder dedicarle tiempo a conseguir sponsors que crean en ella, cómo ella cree en sus sueños. «Luchar por los sueños de uno, cuando uno es una persona adulta, yo creo que es un poco más difícil» lo dijo mientras recordó que además es madre de cuatro hijos y fue comerciante y ama de casa hasta que decidió cambiar el rumbo de su vida.

Nancy Giovagnola hoy tiene 55 años

«Realmente te das cuenta en lugares así, que el ser humano es muy pequeñito, demasiado pequeñito y a veces cuando estamos inmersos en la sociedad nos creemos que somos más de lo que en realidad somos; hay que estar sólos ahí en el medio de la nada para darse cuenta quiénes somos, lo pequeñitos e indefensos que somos en el universo». Reconoce que su camino no es convencional, no es común lograr sacarse la mochila llena de costumbres sociales impuestos y ponerse la mochila de los sueños e ir descargandola a medida que se van cumpliendo.

Aunque no pide lo que le falta, sería un gran gesto que alguien apueste a sus recorridos y apueste a ser representados por una mujer de 55 años que con objetivos claros disfruta de la vida, no la sobrevive, la vive, ya no trata de hacerse una escapada el fin de semana hoy logra subir montañas. Giovagnola no pide, ella invita a romper los patrones que toda la vida se impusieron en la sociedad y con esfuerzo alcanzar las metas soñadas.

Nancy Giovagnola entrena a diario entre 2 y 4 horas, a veces con entrenamientos cruzados.