Por ley del 9 de junio de 1938, se declaró al 20 de junio como Día de la Bandera en conmemoración del fallecimiento del abogado y general Manuel Belgrano, creador de la insignia patria.

Se llamaba Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y había nacido el 3 de junio de 1770 en jurisdicción del entonces Virreinato del Perú, perteneciente al imperio español. Murió el 20 de junio de 1820 a pocos días de haber cumplido 50 años, en el barro porteño de San Telmo, en las las que ya eran las Provincias Unidas del Río de la Plata. Fue abogado, economista, periodista, político, diplomático y militar. Impulsor de la Revolución de Mayo de 1810 y prócer de la Guerra de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, contexto en el cual creó la bandera argentina.

Rettrato al óleo de Manuel Belgrano, que se exhibe en dependencias de la Casa de Gobierno.

Belgrano creó la bandera azul celeste y blanca a comienzos de marzo de 1812, cuando todavía no se habían cumplido dos años de la Revolución de Mayo y estaba en pleno desarrollo la lucha independentista contra la España colonial de aquel entonces. Estaba motivado por la necesidad de adoptar un símbolo que diferenciara a los soldados patriotas de sus enemigos en el campo de batalla.

Aquel momento convulsionado de la lucha contra los españoles, estaba además teñido de disputas y enfrentamientos políticos internos en torno a cuál debía ser el modelo de independencia a adoptar o -incluso- si convenía seguir siendo una colonia. En ese contexto Belgrano recibió la orden de asumir la jefatura del Ejército del Alto Perú, en reemplazo de Juan Martín de Pueyrredón, por lo que debía partir hacia el norte, donde el combate se volvía difícil y sangriento.

Todavía en Rosario, antes de partir hacia la frontera norte, Belgrano escribió al Triunvirato “proponiendo la creación de una escarapela que unifique a la tropa en el combate”. Destacaba en esa carta que “en verdad resulta absurdo pelear con la misma bandera de nuestro enemigo”, según rescató como testimonio el historiador Jorge Perrone al reproducir el parte en el “Diario de la Historia Argentina”.

El gobierno accedió y por decreto estableció que “sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste”. Pocos días después Belgrano decide crear la bandera como la insignia que flamearía entre los soldados independentistas, la que fue izada por primera vez en la ribera del Paraná a comienzos de marzo de 1812, por primera vez, ante la que juraron “vencer a los enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será temple de la independencia y de la libertad”.

Sin embargo, la creación de la bandera no corrió la misma suerte que la escarapela. Al llegar a Buenos Aires la noticia de que la insignia había sido izada, el Triunvirato se alarmó mandando “esconder la celeste y blanca” y le envió una bandera española de reemplazo, en el “supuesto que no tenga”.

Según diferentes fuentes históricas, Belgrano «no se enteró en forma inmediata de la orden» que le dio el gobierno de esconder la bandera, porque ya estaba marchando hacia el norte, y así fue que el 25 de mayo volvió a enarbolarla en Jujuy durante la celebración del segundo aniversario de la gesta de mayo.

La ceremonia tuvo lugar en la iglesia Matriz de Jujuy y estuvo a cargo del presbítero José Ignacio de Gorriti. Posteriormente, ante el pueblo jujeño y la tropa, Belgrano hizo jurar la insignia patria pese a la oposición del gobierno centra. Cuatro días después, el mismo Belgrano, orgulloso, notificó a Buenos Aires la celebración.

Bendición de la bandera.
Cuadro que retrata el momento de la bendición de la bandera, en 1812, al cumplirse el segundo aniversario de la gesta de Mayo.

El 27 de junio el Triunvirato volvía a plantearle que debía guardar la bandera y le recriminaba por la desobediencia. Belgrano, que no se había enterado de aquella decisión, respondió veinte días después aceptando la orden y acuerda con su tropa que la insignia será guardada para «el día de una gran victoria».

Finalmente, recién el 25 de julio de 1816, y tras la declaración de la Independencia, el Congreso de Tucumán dispuso por decreto adoptar como distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, “la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente”En rigor, no era otra que aquella creada cuatro años antes por Manuel Belgrano, cuyos colores fueron izados a la luz del día por primera vez en las riberas del río Paraná.