Buenos Aires.- Mientras la vicepresidente, Cristina Fernández de Kirchner abusa con hacer de sus problemas judiciales un tema de agenda nacional urgente, y el Presidente, Alberto Fernández lleva a las Naciones Unidas un discurso con prioridades de entrecasa mezclado con la defensa de regímenes autoritarios, la realidad está en los datos que acaba de actualizar el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre el impacto de la inflación en los sectores más pobres: Una familia tipo necesitó casi 120 mil pesos para no caer en la pobreza en agosto, al tiempo que la canasta básica de alimentos y otros servicios aumentaron por encima del 7% de inflación en ese mes.

Traducido: más argentinos se empobrecieron en ese lapso, ya que su capacidad adquisitiva fue vulnerada una vez más por los aumentos de precios. Esta afirmación será refrendada por datos y porcentajes concretos en pocos días más, ya que luego de actualizar ahora los valores de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT), antes de fin de mes el Indec dará el informe de indigencia y pobreza correspondiente al primer semestre de 2022.

Los datos que dio ahora el organismo oficial muestran que lo que más preocupa (o debería preocupar a los responsables de la marcha del país) es la velocidad que tomó la aceleración de los precios en el trimestre junio-agosto, ya que aumentaron 20%, configurando un claro recorte del poder de compra de los ingresos de asalariados y cuentapropistas.

Como consecuencia de ese vertiginoso encarecimiento sobre todo de los alimentos básicos, la indumentaria y servicios esenciales, solamente en agosto una familia de cuatro miembros (dos adultos y dos menores) necesitó más de 119.557 pesos para no ser pobre, en tanto que para no caer en la indigencia se precisaron 52.990 pesos.

El nivel de pobreza lo determina la CBT, es decir si los ingresos del grupo familiar cubren las necesidades alimentarias y otros ítems del gasto como indumentaria, salud, transporte y educación. Esa CBT en agosto aumentó 7,6%, o sea más que la inflación.

En tanto que la CBA, que mide solo los bienes de primera necesidad alimentaria a los que apenas pueden acceder quienes están en el nivel de la indigencia, aumentó 7,1%, es decir también por sobre la inflación general del mes.

En términos interanuales, en los últimos 12 meses la CBT se encareció 75,2%, pero peor todavía fue el comportamiento de la CBA: acumuló un alza del 81,4%, varios puntos porcentuales por encima de la inflación anualizada (78,5%). O sea que los sectores de ingresos más bajos son los que peor están cada mes.

 Desde la salida de Martín Guzmán del Ministerio de Economía, la tasa de inflación tomó una mayor dinámica con alzas de 5,3% en junio 7,4% en julio y 7% agosto, mientras que para setiembre no se esperan números muy diferentes. Así, las proyecciones de los analistas ya sitúan el índice en torno a 100% a fin de año y el propio gobierno admitió que será de -al menos- 95%, según el proyecto de Ley de Presupuesto Nacional 2023, recientemente elevado al Congreso.

Frente a esta dinámica el Ministerio de Economía no ha dado señales claras de que se estudien medidas para atenuar el impacto en los sectores de menores ingresos durante el tercer trimestre del año, al tiempo que la agenda que priorizan las más altas autoridades del país discurre por otros canales: renovados intentos por controlar a la Justicia, discursos irrelevantes en el exterior, esloganes y especulaciones propias de una campaña electoral.