La semana pasada, la Corte Suprema de la Nación resolvió autorizar el autocultivo de cannabis con fines medicinales pero ordenó que sea controlado por el Estado. Todo surgió luego de un pedido de la asociación Mamás Cannabis Medicinal (Macame) que planteó como «inconstitucional» las normas que establecen los controles para el aceite y medicamento para niños con problemas neurológicos o psiquiátricos.

Audiencia pública del miércoles 27 donde la Corte comenzó a analizar el reclamo de Macame. (MACAME).

Macame en la presentación sostenía que el autocultivo «es una acción privada» que debería quedar exenta de toda autorización estatal y de todo castigo penal, «la ley 27.350 solo despenaliza a los usuarios de aceite de cannabis, pero fue un decreto el que habilita a cultivadores y elaboradores. Como es decreto, no puede decidir sobre un delito y siguen estando penalizadas las madres que cultuvan y elaboran, por lo que sigue habiendo procedimientos policiales, especialmente en Santa Fe» explicó el abogado de la asociación en medios nacionales, Domingo Rondina.

En noviembre de 2016 la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que giró al Senado Nacional para la despenalización del uso de cannabis con fines medicinales y el 29 de marzo del siguiente año en Argentina, se aprobó por unanimidad la ley que regula la investigación y el uso médico de la planta de cannabis que habilita a organismos estatales a cultivar y producir las sustancias para los tratamientos médicos, y cuya provisión será gratuita. Casi 10 años antes de ello, en agosto de 2009, los miembros de la Corte Suprema de Justicia establecieron insconstitucional penar a una persona por la tenencia de la marihuana para consumo individual y privado.

Tiempo atrás, la ministro de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, y sus pares de Ciencia, Tecnología e Innovación y de Desarrollo Productivo, Daniel Filmus y Matías Kulfas (ahora, fuera del gabinete), recorrieron en Chilecito, La Rioja junto al gobernador, Ricardo Quintela, la empresa estatal Agrogenética Riojana donde se presentó uno de los primeros cultivos de cannabis con fines medicinales y los avances del proyecto Cannabis Riojano. (NA)

Con el último dictámen lo que ocurre finalmente es que se despenaliza el autocultivo pero se deberá inscribir en el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados y Tratamientos No Convencionales (Reprocann) para tener un registro oficial. Otra de las formas para acceder a éste tipo de medicamentos, es a través de las farmacias con controles del Ministerio de Salud y de la ANMAT.

En 2021 el gobernador de Jujuy Gerardo Morales se reunió en España con Xavier Martínez, responsable del Departamento Comercial de la Empresa CAFINA para iniciar un proceso de inversión y producción de ingredientes y derivados de cannabis medicial. Es decir que el funcionario argentino invitó al español a invertir en la fabricación y exportación ingredientes farmacéuticos activos IFAS o productos de cannabis medicinal.

Para febrero del 2022, Morales anunció que concretará un convenio con Canadá para la producción de aceite de cannabis que además de ser distribuido en el mercado interno, será exportado y en ese marco confirmó que «vamos a tener un producto de calidad que se va a entregar gratuitamente a los hospitales en manos del gobierno como Garrahamm y por supuesto para los hospitales de Jujuy». A los dos meses, dio inicio a la cosecha de cannabis medicinal «más importante de latinoamérica» de la empresa estatal Cannava.

El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, dio inicio a la cosecha de cannabis medicinal de la empresa estatal Cannava con 35 hectáreas de producción pública. (NA)

Mientras que en mayo último, la Cámara de Diputados convirtió en ley un proyecto que establece un marco regulatorio para el cannabis medicinal y el cáñamo industrial. Lo cual implica que se legalizan los eslabones productivos, los de comercialización y subproductos del cáñamo y contampla la creación de una agencia reguladora que oficiará como un órgano rector y articulador de la cadena productiva del cannabis, ‘Arricame’.

El avance legal en Argentina es producto de las grandes posibilidades que tiene el sector en generar un nuevo mercado comercial con producción nacional para permitir las exportaciones y habilitar un uso medicinal para personas que así lo requieran. La necesidad de autorizar la legalización de todos los productos que se deriban de la planta es algo que la sociedad solicita desde hace tiempo y es tal la aceptación de la población que el Ejecutivo tuvo que aceptarlo.

De hecho, según una encuesta realizada por la Cámara Argentina de Cannabis (ArgenCann) seis de cada diez argentinos estaban a favor del uso del cannabis medicinal en 2021; mientras que siete de cada diez médicos y ocho de cada diez farmacéuticos dijeron haber recibido información y consultas de pacientes para poder acceder a éste tipo de productos. En la consulta popular participaron alrededor de 1.518 ciudadanos sin importar su profesión y 80 médicos y farmacécuticos; del total, el 60% se manifestó de acuerdo con la despenalización del consumo adulto responsable.

El propio presidente, Alberto Fernández señaló que la promulgación de la Ley de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial es «otro triunfo de la sociedad contra la hipocresía». Explicó que «empezamos a escuchar a unas madres que con el cannabis hacían aceite, que hacían a sus hijos la vida más llevadera» y destacó que «hacia 2024 el mercado internacinoal de cannabis alcanzará los US$ 42.700 millones y los productores argentinos podrán competir».

Diferencia entre el cannbis farmacéutico y preparados artesanales

La Liga Argentina de la Epilepsia, la Sociedad de Neurología Infantil, la Sociedad Argentina de Pediatría y la Sociedad Neurológica Argentina alertaron sobre las diferencias entre el cannabis farmacéutico de uso medicinal y los preparados artesanales para el tratamiento de la Epilepsia Refractaria.

La epilepsia es un cuadro neurológico que se manifiesta como consecuencia de una alteración en la actividad neuronal en el cerebro y la padecen una de cada cien personas. El 30% de esos casos presentan lo que se denomina ‘Epilepsia Refractaria’: son aquellos cuadros que no pueden controlarse con al menos dos fármacos antiepilépticos conocidos y en dosis adecuadas, lo cual impide el desarrollo normal de la persona.

«El cannabis farmacéutico cuenta con resultados positivos para mejorar la calidad de vida de los pacientes con esta patología, siendo el THC un componente cannábico necesario para mitigar el cuadro de epilepsia», se indicó en un comunicado. Las entidades señalaron que «existe una diferencia entre el cannabis farmacéutico de uso medicinal, realizado por profesionales de la salud y atendiendo las buenas prácticas de manufactura, y el preparado artesanal».

«Este último puede perseguir el objetivo de mejorar la calidad de vida, pero no cumple con los requisitos de eficacia que se requiere al hablar de un fármaco. La distinción es siempre necesaria, aunque se torna crítica cuando se habla de situaciones de salud delicadas, como la epilepsia refractaria», expresaron en una presentación conjunta. Según se explicó, el cannabis medicinal artesanal no brinda garantías de que las moléculas utilizadas sean homogéneas ni estables, y no presupone el cumplimiento de los distintos niveles de seguridad exigidos por las autoridades sanitarias.

«Los productores artesanales no pueden asegurar la concentración de CBD -el compuesto con efecto terapéutico- o si cuenta con THC -el ingrediente psicoactivo y utilizado con fines recreativos. Se basan en el tipo de semillas y eso no es suficiente en una indicación médica. Dan una idea aproximada. Pero no pueden asegurar la concentración o la estabilidad frasco a frasco. ¿Cómo podemos recetarlos si no sabemos la concentración? También tenemos que estar seguros de que no haya contaminantes», apuntó María Eugenia Sottano (MP 10432), neuróloga clínica a cargo del área de Epilepsia Refractaria del Hospital Central de Mendoza.

Enfatizó que «los productos disponibles deben estar autorizados por el ente regulador correspondiente, como ocurre con cualquier otro medicamento; esto asegura la calidad y la concentración de sus compuestos». Según se enfatizó, el cannabis farmacéutico, a diferencia del desarrollado de forma artesanal, «asegura la estabilidad y homogeneidad de la molécula cumpliendo con todos los requisitos de seguridad y eficacia que demanda cualquier fármaco registrado».

El año pasado, la ANMAT aprobó el primer cannabis farmacéutico producido en Argentina, y ya existen productos de venta bajo receta archivada para uso exclusivo de pacientes con Epilepsia Refractaria. En el caso de los aceites artesanales, puede suceder que se trate de una fórmula muy diluida, lo cual puede llevar a perder una oportunidad de tratamiento, o bien que se pasen por alto cuáles son las interacciones con otros medicamentos, efectos adversos -que suelen ser muy leves- y contraindicaciones.

«Los médicos no estamos en contra del cannabis, pero debe ser indicado y controlado por un profesional», aclaró Sottano, y señaló que «aún antes de ser más conocido o que hubiera mayor presión social para su acceso, los médicos percibimos cierto folclore o expectativas desmedidas por parte de los pacientes o de sus familiares en cuanto a su uso».