Buenos Aires.- Desde el cierre de la cuarentena se registró una faltante de SUBE en Argentina, la dificultad de conseguir una de esas tarjetas no pareciera que se fuera a resolver en la brevedad y los precios en los comercios que sí tienen, rondan los 90 pesos aunque cómo suele pasar, la disminución en la oferta y el aumento en la demanda hace que el precio se dispare. Marcelo Torres, subsecretario de Proyectos Estratégicos y Desarrollo Tecnológico del Ministerio de Transporte de la Nación declaró en Urbana Play que se debe a dos factores.

El funcionario señaló que hay escasez en insumos tecnológicos y que la eliminación de la cuarentena permitió que los viajes se asemejen a la cantidad de previa. Según indicaron se estaría planificando incorporar a los sistemas que permiten cargar la SUBE la posibilidad de utilizarla en remplazo del plástico, aunque Torres reconoció que es una tarea compleja de concretar «porque no todos los teléfonos tienen la función para pagar».

Pero el trasfondo de abastecimiento se debe a una condición internacional, el problema principal serían las dificultades que se encontraron los países productores por las restricciones durante los confinamientos que se dieron en pandemia. Ya en 2021 las grandes empresas notaron el faltante de chips en sus producciones de automóviles, computadores y celulares, lo cuál generó aumento de precios y demoras en las fabricaciones.

Lo que también estaría provocando es que haya mejores tecnologías que desarrollen éste tipo de funcionalidad, una de las empresas que está encarando éste desafío es Tesla, aunque esto demoraría un largo periodo en poder concretarse y más aún, llegar a la producción que se requiere a nivel mundial. Según el presidente de dicha empresa, Elon Musk, otro factor que realentiza el regreso al abastecimiento es la preocupación de los fabricantes que -al mejor estilo de la inflación- compran de más para tener de reserva y ello demora el suministro.

Se estima que el 83% de la producción mundial de chips de procesador y el 70% de chips de memoria, son provistos por Taiwán y Corea del Sur, mientras que el país más afectado sería China por ser el productor con mayor cantidad de fabricación de automóviles. Si bien se estimó en 2021, que los valores volverían a la normalidad durante el 2022, en la actualidad hay otra amenaza que no estaba prevista para los semestres pasados.

Una vez más, el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia, podría afectar otro factor de la economía mundial, y ni hablar de la rispideces que se están viendo entre China y Estados Unidos, que dicho sea de paso, meses atrás un grupo de 15 senadores le escribieron al presidente Joe Biden para que tomara medidas para la producción nacional. Cabe señalar, que Estados Unidos ve peligrar su liderazgo en tecnología con el crecimiento de Taiwán, Corea del Sur y China en éste sector.

Según especialistas, las restricciones que sufre el Kremblin producto de los claros ataques a Kiev, podría afectar la fabricación por las imposibilidades en la exportación de gases nobles necesarios para la fabricación de microchips. Pero ésta, fue una medida tomada por la dirección gubernamental de la ex Unión Soviética para contrarrestar las sanciones económicas impuestas por la Unión Europea, lo que le permitirá fortalecer la posición del país en el mercado internacional de mercado electrónica, según declararon desde el propio Ministerio ruso de Industria y Comercio.

Por consiguiente, la ausencia de chips en el mercado mundial no tiene un parámetro próximo de solución, sin mencionar que las tensiones entre los países involucrados en los conflictos internacionales no pareciera mermar y los dirigentes no dan señales de diálogo. Las oportunidades de crecimiento para los países emergentes podrían ser una solución aunque el ojo está puesto en que los líderes de las producciones resuelvan sus inconvenientes y no en cómo fortalecerse internamente.