Minutos antes del mediodía de este martes, se dio a conocer la muerte de Norberto Palese, mejor conocido como Jorge «Cacho» Fontana. En abril y mayo de 2021, ya había sido internado por neumonía, luego de haber contraído coronavirus.

La noticia repercutió fuertemente en el público, sobre todo porque dos días antes había fallecido la madre de sus hijas, Liliana Caldini. Hoy, Cacho es recordado como la máxima figura de los medios de comunicación ya que también se desempeñó como animador argentino.

«La radio es el medio que mejor permite ejercitar la imaginación. Tiene una instantaneidad contundente y una vigencia cada vez mayor» – Cacho Fontana

Una historia de lucha y perseverancia

Sus padres fueron dos humildes trabajadores: su papá tenía un puesto de capataz en un galpón del Ferrocarril Belgrano y su madre se dedicaba a la costura. Como la economía familiar era limitada, el único placer que tenían era escuchar a Luis Sandrini todas las noches en la radio.

Cacho fue un hombre que creció muy rápido, pasó de la niñez a la adultez en poco tiempo. Apenas terminó el primario, tuvo que empezar a trabajar para solventar su economía. Su primer trabajo fue como auxiliar de archivo en una compañía de transporte. Un día, su compañero, José Loguarro, le pidió si lo podía reemplazar en una orquesta, él aceptó y mandó a imprimir tarjetas con su nombre. Lo curioso fue que, en vez de poner su apellido, le pusieron «Fontana», apellido que llevaría hasta hoy.

Las presentaciones en la orquesta siguieron y comenzó a animar las noches en el cabaret «Chantecler». “Me tuve que dejar los bigotes para estar en el cabaret. Me hacía un poco mayor. Usé un tiempo el bigote y después nunca más, pero lo recuerdo como si fuese hoy”, confesó Cacho.

Con tan solo 15 años, le llegó una propuesta para debutar como locutor comercial en la Radio del Pueblo. Luego, a través de una prueba como locutor, logró entrar en Radio El Mundo, pero como suplente. Para 1952, le tocó ir al servicio militar, por lo que durante el día era conscripto en el cuartel, por la tarde locutor de radio y, por la noche, animador en el cabaret.

En 1955 dejó de ser suplente y pasó a planta estable en El Mundo. Allí, le propusieron conducir de 10 a 11, aceptó, pero, como condición, pidió la responsabilidad artística y comercial del espacio. El programa incluía tanto música, como información, actualidad y hasta el horóscopo. Así, nació Fontana Show que duraría 16 temporadas.

Publicidad del Fontana Show en la década del ’60

En 1956, le propusieron integrarse a un programa cultural de preguntas y respuestas por Canal 7 y radio Belgrano, llamado Odol pregunta. Así, paso a paso, se fue convirtiendo en una voz reconocida por miles y miles de argentinos.

En 1967, dejó El Mundo para incorporarse a Rivadavia, donde trabajó durante ocho años junto a José María Muñoz y Enzo Ardigó. Además, fue locutor en el mundial de fútbol de Inglaterra, relató la conquista del título mundial de boxeo de Nicolino Locche en Japón y la pelea de Ringo Bonavena contra Cassius Clay, además de los combates de Carlos Monzón. Transmitió en vivo la entrega del Premio Nobel a Luis Federico Leloir para Canal 13, lo que para él fue uno de los mejores momentos de su carrera, y logró cuatro horas de conversación en Madrid con Juan Domingo Perón.

En 1977, Canal 11 le propuso hacer un programa de 23 a 1, conocido como Video Show, producido por Marín, Lorenzo y Asociados. “Trajimos desde Londres, por recomendación de Goar Mestre, los equipos de última generación que dieron paso a la ‘máquina de mirar’. El programa fue un hito en mi trayectoria profesional”, recordó Marín.

Cabe destacar que fue quien produjo la primera comunicación en vivo con todo el país. El 17 de agosto de 1978 en homenaje a San Martín, transmitió en directo a Julio Lagos en Ushuaia y Magdalena Ruiz Guiñazú desde las Cataratas del Iguazú, además de Antonio Carrizo en el monumento al General San Martín en Lima, Perú.

El 8 de mayo de 1982 encabezó junto a Pinky un programa de 24 hs para recaudar fondos para los combatientes de Malvinas: “Hundieron el Belgrano y quería recaudar fondos para nuestros héroes. Fui a buscar a Pinky. Estaba en cama, enferma, se levantó y fue. El programa fue una muestra de la capacidad de dar del argentino, me apena si no salió como debía”.

En 1983 asumió la conducción artística de Radio Argentina y en 1984 se reincorporó al plantel de Radio Nacional, con el programa Fontana Nacional. Sin embargo, a comienzos de los ’90 empezó el caos. Una no muy conocida modelo y secretaria televisiva de Gerardo Sofovich , Marcela Tiraboschi, lo denunció por incitación a la droga y la violencia. El proceso fue largo y duro para Cacho, pero, finalmente quedó sobreseído.

En 1999, recibió el premio a la Trayectoria. Acompañado de sus hijas, quebró en llanto y dijo: “Tuve un quiebre de la persona que lesionó al profesional, pero ante ustedes me comprometo para transformar esta trayectoria en futuro”.

Así, con un largo camino, se despidió Cacho Fontana. Su hija Antonella expresó: De papá aprendí la dignidad, el esfuerzo, el caerte y levantarte, la humildad, un poco de todo. Tenes que estar arriba como estuvo él, haber bajado o tenido momentos buenos o malos, y siempre estar con la frente en alto, sabiendo si te equivocaste o no te equivocaste, sin transar”.

¡Hasta siempre Cacho!