El Gobierno confirmó este viernes la suba del piso del impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría, de los $225.000 actuales a $280.792, que empezará a regir ya mismo, es decir desde las liquidaciones de salarios de junio. También se anunció que el medio aguinaldo del mes próximo quedará exento de los descuentos del tributo.

Tras una reunión con el presidente Alberto Fernández, el anuncio formal lo hicieron el ministro de Economía Martín Guzmán y el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa, quienes improvisaron una conferencia de prensa en las escalinatas de la Casa Rosada junto a los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer, Pablo Moyano y Carlos Acuña.

Fue evidente que la escenificación (el «debate» previo con el Presidente y el posterior anuncio al aire libre) respondía a la intención de relativizar las agrias disputas de los días anteriores, que tuvieron como principales protagonistas mediáticos a Guzmán y a Massa, aunque por detrás de uno y otro se alinearon casi todos los referentes del oficialismo: unos querían dejar para más adelante este aumento del mínimo no imponible para recaudar más, y otros pugnaban por empatizar con las bases trabajadoras anunciando un salvavidas temporario para los salarios.

El presidente Alberto Fernández, el ministro Martín Guzmán, el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa, y los representantes de la CGT, en la previa de los anuncios.

Antes del anuncio formal, se llevó adelante una reunión puertas adentro en Balcarce 50, en el salón Eva Perón. El primero en llegar a la Casa Rosada fue el presidente Fernández, seguido por Guzmán; luego el cegetista Acuña cruzó las puertas del largo pasillo del Salón de los Bustos (eran las 11.22) y minutos después ingresaron Pablo Moyano y Daer, juntos. El último en sumarse fue Massa, con una demora de casi media hora, alegando haber quedado atrapado en un embotellamiento de tránsito.

La reunión con el primer mandatario y la cúpula de la CGT duró una hora y media. Los términos del anuncio se fueron modificando sobre la marcha y se acordó que Guzmán se limitaría a explicar las cuestiones técnicas, mientras que Massa daría un enfoque más político, todo bajo la atenta mirada de los popes de la CGT.

Según la normativa vigente, el aguinaldo queda alcanzado por el impuesto a las Ganancias cuando el promedio de las remuneraciones brutas del año supera el piso mínimo a partir del cual se paga el tributo. Ahora, con la decisión oficial confirmada este viernes, el medio sueldo anual complementario no estará afectado.

Según precisaron fuentes oficiales, Guzmán llevó el número cerrado a la reunión: 280.792 pesos tenía que ser el piso salarial a partir del cual se empezará a aplicar el tributo. Ese nuevo mínimo estará 24% más alto que el vigente hasta ahora.

Los cálculos de Economía giran en torno a que con ese nuevo piso, los trabajadores que hayan conseguido aumentos del 40 al 60% en las paritarias van a seguir fuera del alcance del temido impuesto, ya que además tampoco se computará para el descuento lo que perciban por el aguinaldo.

Habla Guzmán y escuchan Acuña, Daer, Massa y Moyano, en las escalinatas de Casa Rosada.

En sus declaraciones a los periodistas, Massa procuró bajar un mensaje político, al asegurar que no hubo «presión» ni «extorsión» en su pedido de inmediata actualización del piso del impuesto a las ganancias. Y además: «No se trata de que gana uno u otro, acá ganaron los trabajadores. Debatir y discutir soluciones para resolver soluciones; no es malo ni pelea».

Agregó que la medida apunta a «defender el poder de compra de los salarios» y remarcó que el sueldo «es una remuneración, no una ganancia», lo que fue reiterado por el sindicalista Daer.

Por su parte, Guzmán, a quien Massa presionó públicamente en las últimas horas para que suba el piso de este tributo, enfatizó que la medida quedará «efectiva a partir del 1° de junio» y subrayó que «no tiene ningún impacto» en las metas fiscales acordadas recientemente entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El titular del Palacio de Hacienda explicó que el año pasado se reformó el tope del gravamen y «se logró reducir en 1,2 millones de personas, trabajadores y trabajadoras, que tributaban este impuesto». Según cifras que difundió el Gobierno, en 2019 eran 2.139.396 trabajadores -en promedio- los que estuvieron alcanzados por el impuesto a las ganancias, mientras que en 2022 esa cifra se redujo a 944.019.

Más allá de la puesta en escena de este viernes, lo concreto es que la decisión se anunció luego de darse a conocer una segunda carta firmada por Massa reiterando su pedido de elevación del piso del impuesto para la cuarta categoría. El diputado ya venía presionando para actualizar el gravamen a través de manifestaciones públicas, pero ahora dijo que sus intervenciones solamente fueron para “marcar un camino”. 

Las diferencias empezaron a evidenciarse hace dos semanas, cuando llovieron reclamos a Economía para que la actualización del mínimo no imponible -ya pactada tiempo atrás entre cuatro paredes- se adelantara lo más posible para atenuar el impacto inflacionario, cuando eran vox populi las proyecciones que ubicaban el índice anual en torno al 70 o al 80%. Para Economía, ese tipo de mensajes fue tomado efectivamente como una forma de presión para obtener rédito político y el malestar se extendió a buena parte del gabinete.

A Massa le hicieron saber que la modificación de las escalas del gravamen era “obvia” y que desde marzo ya se estaba considerando. Economía apostaba a postergar todo lo posible el anuncio para no entorpecer el trámite de revisión de la metas del crédito otorgado por el FMI, pero la especulación de la interna fue más fuerte y el ministro tuvo que ceder.

Ahora falta que todo se formalice en un decreto, lo que se prevé para las próximas horas. En ese texto se verá si está previsto algo para con monotributistas y trabajadores autónomos, ya que en los anuncios que se hicieron en las escalinatas de la Rosada nada se dijo al respecto.