por Matías Montero

 El Frente de Todos y Juntos por el Cambio presentaron proyectos para debatir próximamente en el Congreso la temática de la eutanasia o “buena muerte”, como se subtitula una de esas iniciativas.

Efectivamente, en la actualidad hay tres proyectos vigentes a nivel parlamentario que buscan legalizar el derecho a morir y que están próximos a ser tratados en comisiones. Tienen estos títulos: ‘Ley de Buena Muerte y regulación de la eutanasia’, ‘Ley de Interrupción Voluntaria de la Vida’, y ‘Ley de Derecho a la Prestación de Ayuda para Morir Dignamente’ o ‘Ley Alfonso’. Todos apuntan a brindar ayuda para poder morir “dignamente”

Uno de ellos llevala firma del legislador radical por la provincia de Mendoza Alfredo Cornejo; otro pertenece a la diputada radical Brenda Austin, y un tercero, más elaborado, es de la diputada del Frente de Todos por la provincia de Córdoba Gabriela Estévez.

A grandes rasgos, los tres proyectos que empezarán a discutirse en comisiones, buscan que una persona pueda decidir cuándo morir, siempre y cuando padezca una enfermedad grave, crónica e incurable. Y que, a raíz de esa enfermedad, vea afectada su dignidad, sin diagnóstico de mejoría.

La agenda parlamentaria incluye el debate de tres iniciativas presentada por legisladores de las dos fuerzas políticas princpales.

En particular, el del legislador mendocino regula el derecho de toda persona de solicitar la ayuda necesaria para morir, cuando se encuentre sufriendo enfermedades graves e incurables, o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante.

El proyecto de Estévez plantea dos modalidades para la prestación de ayuda para morir dignamente. La primera es a partir de la administración directa al paciente de una sustancia por parte del profesional de la medicina competente. La segunda es a partir de la prescripción o suministro al paciente por parte del profesional de la medicina competente de una sustancia, de manera que este se la pueda auto administrar.

Este debate, como así también en el caso del aborto que legalizó atentar contra la vida de los más indefensos, es propio de la agenda del gobierno de turno. Como si no hubiera alcanzado con el aborto, ahora pretenden legalizar cuando uno puede o no morir, como si esto en algún punto dependiera de cada ciudadano.

Surja la pregunta al encontrarnos próximos al comienzo de este debate: ¿dónde queda el juramento hipocrático que realizan los médicos cuando juran defender la vida? ¿ Que sucederá si un médico no quiere suministrarle al paciente dicha medicación, o qué sucederá cuando la persona no pueda decidir por sus propios medios?

Son algunos de los muchos interrogantes que serán debatidos en el Congreso, como parte de una agenda que busca imponer la idea de la muerte por sobre la vida de sus ciudadanos.