Buenos Aires.- El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no está dispuesto a otorgar nuevo financiamiento a la Argentina por factores que incluyen la «falta de transparencia e integridad financieras», advirtió el presidente de ese organismo, el estadounidense Mauricio Claver-Carone. El número uno del BID explicó así por qué la entidad que dirige está demorando el envío de préstamos «sin condiciones» a la Argentina por unos 800 millones de dólares.

En una columna de opinión, Claver-Carone utilizó duros términos para hablar del financiamiento que el organismo multilateral otorga a la Argentina. La columna con su firma la publicó el Wall Street Journal en el mismo día que la ministro de Economía Silvina Batakis empezaba una ajetreada jornada de reuniones al más alto nivel del Tesoro de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional (FMI), para conseguir alguna respuesta o señal positiva que de un respiro a la maltrecha economía argentina.

Con duros términos, e titular del BID Mauricio Claver-Carone cerró una de las puertas de financiamiento que busca abrir la Argentina.

Así, una de las puertas a las que iba a golpear el Gobierno para conseguir fondos frescos, parece haberse cerrado por ahora. Claver-Carone dijo no poder «dar el visto bueno» a nuevos fondos para la Argentina, que aguardaba el desembolso de unos US$ 500 millones para obras de infraestructura y de otros U$S 300 millones para reservas.

«Corresponde a las instituciones multilaterales adoptar las normas más estrictas de integridad y transparencia financiera y ayudar a sus países miembros a hacerlo también», se justificó Claver-Carone en la columna periodística.

Según su visión, debería preservar a la cartera de créditos del banco ante el riesgo de prestarle a un país con este historial y en este contexto. En particular, este préstamo no estaría atado a ningún proyecto, como es habitual, sino que sería para reforzar las reservas del Banco Central (BCRA).

El funcionario estadounidense es el primero de esa nacionalidad que preside el BID, que históricamente fue conducido por latinoamericanos. No tiene ninguna simpatía para con la Argentina desde que el gobierno de Alberto Fernández se embarcó durante 2020 en una batalla diplomática -fracasada- por imponer como candidato a presidir el BID a Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos, cuando del otro lado estaba el ex presidente Donald Trump patrocinando a Claver-Carone.

Para sustentar sus afirmaciones sobre que el comportamiento de la Argentina también es poco transparente en el capítulo institucional y diplomático, en la publicación el titular del BID aludió al caso del avión iraní, que fue demorado con tripulantes de Irán y Venezuela en tierras argentinas y que disparó una investigación por posibles vínculos con el terrorismo.

Ya en el terreno de las finanzas, explicó que «a diferencia del FMI, cuyo mandato incluye el apoyo a las necesidades de liquidez de los países en crisis, la función principal del BID es promover el impacto del desarrollo a través de préstamos para proyectos específicos y asistencia técnica». Y a propósito, recordó que esta última entidad desembolsó más de US$ 2.500 millones desde finales de 2020 para mejorar la atención sanitaria, el acceso al agua potable y la infraestructura vial de Argentina, así como para apoyar a las poblaciones vulnerables.

Dijo que el BID está «deseando que Argentina cumpla los compromisos con el FMI para mejorar las condiciones macroeconómicas». Y que «los compromisos, mucho más modestos que los exigidos a otros países, son clave para promover el crecimiento sostenible y garantizar que el BID pueda ofrecer a Argentina nueva financiación».

Caracterizó como «tumultuoso» el historial financiero de Argentina, lo que «afecta singularmente a los costos del banco. El BID debe proteger su capacidad de ayudar de forma fiable a todos sus 26 prestatarios, incluidos los países pequeños con pocos recursos», advirtió.

Finalmente, para que quede claro, sentenció: «Por mucho que el BID quiera aprobar nuevos fondos para Argentina, no puede dar el visto bueno a las solicitudes para hacerlo sin asegurarse prudentemente de que tiene un impacto en el desarrollo».

Luego del traspié de 2020 cuando fracasó al gestionar la nominación de Béliz. el Gobierno argentino insistió en expresar en varias ocasiones su oposición a la gestión de Carone. Incluso en la reciente cumbre de las Américas desarrollada en Los Angeles, el presidente Fernández cuestionó públicamente tanto al titular del BID como al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.