Buenos Aires.- Atenazado entre la falta de dólares y la inflación sin freno, las críticas sin filtro -y otras en voz baja- desde adentro mismo del Gobierno, y las presiones de casi todos los sectores para que emita moneda y libere fondos, sorpresivamente el ministro de Economía Martín Guzmán adelantó una semana el canje de bonos en pesos, correspondiente a vencimientos pautados para el próximo 29 de junio por un total de $605.886 millones. Ante las dudas del mercado, apeló in extremis a una ayuda -indirecta- del Banco Central (BCRA).

En 24 horas el Ministerio de Economía logró reducir en $358.000 millones los fuertes vencimientos de deuda previstos para el jueves 30, y con la -arriesgada- operación adelantada logró reducir los vencimientos proyectados a $248.000 millones, lo cual alivia temporariamente el panorama financiero que se presentaba sombrío al finalizar el semestre.

Para este jueves 23 está prevista una «segunda vuelta» del canje adelantado y luego, la próxima licitación se hará el martes 28 de junio, tal y como fue informado previamente en el cronograma preliminar. De todas maneras, con esa apuesta, a la vez Economía está alimentando las dudas sobre la confiabilidad del gobierno para cumplir con los vencimientos en moneda local, una pésima señal de fortaleza ante mercados tan sensibles.

Luego de haber dicho durante el fin de semana que la deuda argentina es sostenible, el ministro anotició al mundillo financiero de que al apelar a una medida infrecuente, se arriesgaba a evidenciar debilidad cuando debería mostrar todo lo contrario: que pueden confiar en él y volver a prestarle.

Dicho de otro modo, en Economía estaban suponiendo que parte de los tenedores de esos bonos que vencen el 29, querrían que les devuelvan su dinero antes que renovarle el préstamo al Estado y por eso se adelantaron a licitar para obtener fondos extra con los que cubrir los vencimientos.

De acuerdo con un comunicado del Palacio de Hacienda, el Gobierno convocó a inversores a «los tenedores de LEDES con vencimiento 30 de junio de 2022 (S30J2) y LECER con vencimiento 30 de junio de 2022 (X30J2) a participar de una operación de conversión de su Título Elegible». Es una maniobra lícita sí, pero riesgosa para la credibilidad.

El Martín Guzmán busca ayuda de Miguel Pesce: Economía necesita fondos del BCRA para cubrir vencimientos en pesos y arriesgó una maniobra para forzar al mercado.

Se trata de bonos que juntos implican un compromiso en moneda local por algo más de $600.000 millones y el llamado ocurrió luego de que Guzmán planteara durante el fin de semana en declaraciones periodísticas que no hay problemas para cumplir con los compromisos.

Pero horas después y tras observar el pobre comportamiento de los bonos de deuda en moneda argentina en la reapertura de los mercados tras el feriado largo, Guzmán sorprendió apuntando a captar fondos extra para cubrirse frente a la próxima semana. Este canje del próximo miércoles 29 procura postergar dichos vencimientos para entre entre agosto y noviembre de este año.

Sucede que como al BCRA le está vedado participar de licitaciones primarias de deuda del Tesoro, o sea que Guzmán no puede pedirle esos fondos; pero al abrir ahora el plazo del canje, el BCRA sí podría volcar todas sus tenencias adquiridas en el mercado secundario, desde donde luego el Tesoro podría abastecerse. A la vez, el adelanto del canje ofrece la oportunidad a algún inversor privado que quiera anticiparse y de paso reducir sustancialmente el volumen del vencimiento a renovar, siempre y cuando esta operación “intermedia” -con intervención indirecta del BCRA- resulte exitosa.

«Quien diga que en Argentina la deuda pública en pesos es insostenible no tiene idea de lo que está hablando y no pasaría un examen básico en la facultad», alardeó el titular del Ministerio de Economía. No parecerían pensar lo mismo diferentes operadores e inversores institucionales, quienes vienen dando señales de que tienen serias dudas sobre el cumplimiento de los compromisos por parte del Estado: sin ir más lejos, entre el 8 y 9 de junio pasados, con volúmenes en pesos menos importantes, una porción importante del mercado optó por desprenderse de los fondos que vencían, no por renovarlos.

Déficit y dólar blue, en alza

A todo esto, los datos del déficit fiscal de mayo no ayudan a generar la confianza necesaria. Los $191.000 millones de rojo de las cuentas públicas contrastan con el superávit de $25.000 millones del año pasado, cuando se transitaban los primeros meses de la pos «cuarentena eterna».

El quebranto de mayo explica el 40% del total acumulado en lo que va del año y fue la cifra mas alta mensual por lejos. Si se compara con abril, el déficit fiscal primario creció un 130%, una señal que no genera confianza entre los inversores que tienen que financiar al Estado.

Ni hablar del comportamiento del dólar en las últimas horas, luego de los feriados enlazados de viernes y lunes. Este miércoles el dólar blue subió a $224 y alcanzó su nivel más alto del año, en medio de fuertes tensiones cambiarias ante la incertidumbre de los mercados sobre si el Gobierno podrá cumplir con los pagos de deuda en pesos, la próxima semana.

El alza fue de $4 respecto de la jornada anterior, al cotizar $220 para la compra y $224 para la venta. Mientras que el dólar oficial subía 0,01% hasta $123 para la compra y $129 para la venta; y tanto el billete en su denominación turista como el solidario subían 0,01% hasta en $212,85, mientras que el billete mayorista subió levemente un 0,19% a $123,90 para la venta y $123,70 para la compra.