Buenos Aires.- La vicepresidente Cristina Kirchner cuestionó «arbitrariedades» que según ella se habrían cometido en el juicio por la causa Vialidad que la tiene como principal acusada según juez y fiscal de primera instancia, también según cámara y fiscal de segunda instancia y ahora en el juicio oral, y afirmó que «si no hubiese sido abogada, habría estado en estado de indefensión». En el mismo tono acusador y de victimización, responsabilizó a la Justicia por el atentado que sufrió en la puerta de su domicilio a principios de este mes.

«Como soy acusada, pero al mismo tiempo soy abogada, puedo hacer uso de esta etapa del alegato, por mi carácter de profesional», sostuvo la titular del Senado. A pesar de ser la que más horas habló desde que se reactivó esta causa a cargo del juez Julián Ercolini, al exponer este jueves en el cierre del alegato de su defensa insistió con denunciar «arbitrariedades» que -a su entender- hubo a lo largo del proceso judicial: «Me fue negado el derecho de ejercer la defensa», sentenció.

A poco de comenzar y en otros momentos se advirtió que tenía algún problema menor con la voz, y de hecho interrumpió el alegato varias veces para tomar agua. Incluso hasta llegó a pedir disculpas porque no podía hablar con claridad.

La vicepresidente Cristina Kirchner se prepara para dar su alegato desde su despacho del Senado.

«Esta declaración que voy a hacer ahora no es una graciosa concesión del Tribunal, sino que me asiste el Código de Procedimiento. Si no hubiera tenido la suerte de ser abogado, hubiera estado en estado de indefensión frente al alegato del fiscal», señaló Cristina Kirchner, quien contó que se sentía como «en una película en esas de juicios, en que se busca la verdad».

Y pidió formalmente que «al finalizar las audiencias, se extraiga testimonio de todas y cada una de las mentiras de los fiscales contrastadas con la prueba documental, pericial y testimonial que tuvo este juicio». Más todavía: «Todo esto que pasó en estas jornadas lo vamos a compendiar, lo voy a subir a mis redes, para que el mundo pueda observar lo que fue este juicio. Una ventaja del Zoom, que a mí no me gustaba», lanzó la vicepresidente, quien advirtió que se trata de «un claro caso de prevaricato».

En síntesis, ratificó la línea argumental que ya habían desarrollado su abogados en las jornadas anteriores, en el sentido de instalar la idea de que «el fiscal (Diego) Luciani y el fiscal (Sergio) Mola mintieron en el alegato final de acusación». Tras argumentar y mostrar centenares de elementos probatorios a lo largo de nueve jornadas, los fiscales pidieron 12 años de prisión e inhabilitación a perpetuidad para ejercer cargos públicos para Cristina Kirchner, por considerarla jefa de una asociación ilícita formada para delinquir con el direccionamiento de obras públicas a Santa Cruz, en favor de empresas del amigo de la familia Lázaro Báez.

A propósito consideró que la acusación de asociación ilícita «no tiene ni pies ni cabeza, pero fundamentalmente es profundamente inconstitucional, profundamente antirrepublicana y profundamente antifederal». 

Al recordar la carrera política de su fallecido ex marido, Néstor Kirchner -que para la Fiscalía fue el iniciador de esa asociación-, la vicepresidente ironizó: «Militamos toda una vida para 51 obras viales». Y agregó: «Kirchner llegó a la Presidencia de chiripa, en medio de una crisis monumental».  

«Fuimos elegidos por el pueblo, así que no podemos ser nunca una asociación ilícita», subrayó retomando una de sus singulares interpretaciones sobre lo que es delito y quiénes deben ser juzgados cuando delinquen. En ese marco destacó que las obras cuestionadas estaban en la órbita de Santa Cruz y que esos hechos fueron juzgados por la Justicia de la provincia patagónica.

En otro momento de su alegato, la ex Presidente trajo a colación detalles de las acusaciones sobre el direccionamiento de obras para las empresas de Báez: «Todos los decretos objetados fueron aprobados por el Parlamento. Es un disparate lo que estamos discutiendo aquí. Nadie declaró invalida una licitación. Han traído de los pelos el juicio porque tenían que traerme de los pelos a mí y así trajeron de los pelos a la Constitución Nacional, a los Códigos, a la lógica, A todo . Esto no ayuda, complica a un país. Lo torna ridículo, poco serio”, criticó.

«Uno es responsable por las competencias que tiene«, señaló la titular del Senado, para deslindar responsabilidades y advertir sobre las funciones que establece la Carta Magna tanto para el Presidente de la Nación como para el Poder Legislativo. 

El atentado y los «copitos»

Obviamente, Cristina Kirchner no podía dejar pasar la oportunidad de referirse al atentado del 1 de septiembre. En tono cuasi dramático, exageró: «Vivo en estado de sitio permanente, porque mis garantías constitucionales están todas suspendidas desde el 10 de diciembre de 2015», e introdujo el recuerdo del ataque a pedradas que sufrió su despacho del Senado y el intento de agresión armada que sufrió recientemente.

«Yo hasta el 1º de septiembre pensé que era estigmatizarme, proscribirme, difamarme, calumniarme, pero después me di cuenta de que puede haber otra cosa más atrás de todo esto, porque de repente es como que desde el ámbito judicial se da licencia social para que cualquiera pueda pensar y hacer cualquier cosa».

«Intentaron matarme disparando a 15 centímetros de mi cara una pistola», insistió. Según ella, «nadie puede pensar» que la denominada banda de los copitos «planificó e ideó la autoría intelectual» del ataque. Los cuatro detenidos sólo serían «banda de autores materiales» del hecho.

Fue más allá en esa interpretación cuando dijo con todas las letras que «esto es crear un clima en el que se ha contribuido… En la vida de los argentinos y especialmente en la mía hay tres, o treinta, toneladas de Clarín, La Nación y alguna otra revista en la que se va creando y estigmatizando a una persona, que no por casualidad es mujer».

En el cierre de su defensa, la titular del Senado manifestó: «La Argentina no sale con esta Justicia, con este Poder Judicial y que terminen con eso de la impunidad. Qué impunidad? Tengo cinco causas de asociación ilícita. Si quiere mirar impunidad, miren para otro lado. Me siento en estado de indefensión», reiteró.

Después de la exposición de su defendida, elabogado Beraldi retomó el alegato para describir hechos que consideró constitutivos de «lawfare» y desembocó en el pedido de absolución de la ex Presidente.