Washington (EE.UU.), Buenos Aires.- La ministra de Economía argentina Silvina Batakis ratificó este martes que impulsará un ajuste fiscal en el segundo semestre del año y dijo contar con el apoyo de los «tres líderes» de la coalición gobernante, con referencia al presidente Alberto Fernández, a la vicepresidente Cristina Kirchner y al titular de la Cámara de Diputados Sergio Massa. Fue durante un encuentro con representantes de fondos y bancos de inversión de Wall Street, en la actividad más importante de la jornada de cierre de su visita de dos días a Washington.

Además, insistió en que no habrá una devaluación más acelerada del tipo de cambio oficial. Y más tarde, en un breve encuentro con periodistas en la embajada argentina en la capital de Estados Unidos, aseguró que con las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) «no tocamos directamete el tema de las metas, sino que estuvimos hablando de cómo vamos a cumplir esas metas».

Insistió con que no ha habido ninguna conversación sobre la posibilidad de renegociar las condiciones del acuerdo, que incluye una reducción del déficit primario, un tope a la emisión monetaria y acumulación de reservas.

Silvina Batakis, el martes 26 en Washington, acompañada por el embajador Jorge Argüello.

Sobre el cumplimiento de esas tres metas -de lo que depende que el FMI libere fondos para los pagos de la deuda en los próximos meses- los mercados tienen dudas, tanto en Argentina como en Estados Unidos: están quienes opinan que son inalcanzables, a menos que Economía reduzca fuertemente el gasto improductivo y frene la emisión, lo que hasta ahora ha resultado imposible por presión de los sectores kirchneristas ligados a la vicepresidente.

También hubo versiones encontradas respecto de la mencionada reunión de Batakis con los inversores privados de Wall Street. Para los más optimistas, la ministro argentina «sorprendió por su honestidad brutal» en el inicio del diálogo y los inversores valoraron el «sinceramiento» durante la charla y la búsqueda de una recomposición de las relaciones. Batakis le dijo a los hombres de negocios que el Estado argentino gastará menos y destacó el nivel de coordinación existente entre el Palacio de Hacienda y el Banco Central. 

En cambio, desde Buenos Aires otras fuentes especializadas -pero que se conectan diariamente con el mundo financiero en EE.UU.- interpretaron que Batakis y la viceministro Karina Angeletti dejaron una pobre impresión por el «escaso manejo» y «cierto desconocimiento» acerca de cómo funcionan los inversores privados y parte del staff financiero del FMI con los que se reunieron estos días.

Llamó la atención además la ausencia en la comitiva de Sergio Chodos, el miembro permanente de la Argentina en cualquier relación a nivel FMI, ladero inseparable de Martín Guzmán en la renegociación de la deuda, quien fue ratificado por Batakis pero igual se quedó en Buenos Aires.

Este martes ante los ejecutivos de fondos de inversión que concurrieron a la embajada argentina en Washington, Batakis puntualizó que había venido para «escucharlos»«No vengo a reprocharles nada», les dijo, antes de mantener una charla que se extendió por poco más de dos horas. 

Repitió lo que había dicho el día anterior ante el FMI: habrá un ajuste fiscalpero sin devaluación; prometió que las tasas de interés subirán y garantizó que el Gobierno cumplirá con los compromisos que asumió ante el Fondo.

La ministro de Economía mantuvo un diálogo e intercambio con una veintena de destacados analistas e inversores de Wall Street.

La escucharon ejecutivos de Citibank, Morgan Stanley, Barclays, Santander y Goldman Sachs. También referentes de los fondos de inversión Adcap, Golden Tree, Gramercy, Fintech, Braybreach, VR Investments, Paloma Partners y Wellington. Entre esos directivos de bancos y fondos de inversión varios están preocupados por la posibilidad de que el país vuelva a caer en default, tal como lo reflejan los bajos precios de los bonos argentinos.

Batakis se esmeró en destacar un acuerdo con la compañía estadounidense General Motors para realizar una inversión en litio argentino durante los próximos seis años, y el reciente anuncio del Banco Mundial de que hará una inversión de 200 millones de dólares para «promover un crecimiento sostenible».

El respaldo político

Pero tuvo que responder interrogantes de todo tipo, incluso sobre la cuestión política, específicamente la interna en la coalición gobernante que provocó la caída de Martín Guzmán. Sobre ese punto Batakis respondió que se siente apoyada por «los tres líderes de la coalición oficialista», y aseguró que su plan económico es «el de los tres y fue aprobado por los tres en la coalición».

No especificó cuál es ese plan (que tampoco se conoce en la Argentina) aunque sí enumeró algunas medidas que ya empezó a tomar en las últimas semanas, como el congelamiento de vacantes del Estado, la decisión de dosificar en forma mensual las partidas a ministerios y de implementar una caja única para reducir el déficit.

Acompañada por el embajador en Estados Unidos, Jorge Argüello, sostuvo ante los inversores que hay que «ordenar el gasto y hacerlo más eficiente». Batakis también defendió los controles de precios como un «mecanismo transitorio, que no sirve para reducir la inflación».

La inflación, en la mira del FMI

En tanto que el FMI anunció que mantuvo su proyección de crecimiento de la economía argentina en torno a 4% para este año, según el informe global actualizado que publica el organismo. Pero lanzó una seria advertencia sobre la inflación.

Admitió el FMI que podría recalcular la estimación de inflación de 2022, que hasta la primera revisión trimestral del acuerdo firmado en marzo, preveía un 62% para este año. Manifestó su preocupación por la aceleración inflacionaria de los últimos meses y dijo que los precios están “desanclados”.

En una conferencia de prensa del economista jefe del FMI Pierre-Olivier Gourinchas, dijo textualmente: “la situación en Argentina es bastante preocupante. El tema más importante en Argentina, en este momento, es la inflación desanclada. Creo que la cifra está por encima del 60% y las expectativas pueden seguir aumentando en lo que resta del año”. De manera que “la primera prioridad debe ser devolver la inflación a un entorno más estable, y la cuestión que se está debatiendo ahora es si la actual combinación de políticas es suficiente”, advirtió.