Con el acuerdo de recomposición salarial al que arribaron el Sindicato Marítimo de Pescadores (Simape) y las cámaras empresarias de la pesca, volvió la normalidad al puerto marplatense y, en principio, trabajadores y dueños de los barcos consideran garantizada la continuidad de la actividad al menos hasta el fin del verano. El principal sindicato local de marineros firmó un incremento salarial de 60% para el segundo semestre, totalizando así más de 100% en todo el año, con extensión a marzo de 2023.

El detalle de lo acordado entre el Simape y las dos cámaras que agrupan a industriales y armadores, CAIPA y CAABPA, se desglosa en cuatro tramos: un primer 20% retroactivo a setiembre; luego 15% retroactivo a octubre; más 15% en noviembre y 10% en diciembre. Y hacia fines de febrero o en marzo se empezarán a revisar los números a la luz de la inflación, con vistas a la siguiente reapertura de las paritarias.

En síntesis, esta recomposición salarial de 60% se agrega al 45% del primer semestre y tendrá vigencia hasta el primer trimestre del nuevo año. Si bien el otro gremio que agrupa a los marineros, el SOMU, todavía no cerró el acuerdo, los demás sindicatos que operan en el puerto tanto en actividades de tierra, como de embarque y de descarga (SOIP, SAON, Capitanes, Siconara), generalmente se referencian en los números que acuerda el Simape a la hora de negociar sus propias paritarias.

De los gremios de marineros, el Simape acordó la recomposición salarial, pero el SOMU todavía no.

De ahí el alivio que se respira por estas horas en el puerto: «de las crisis se sale pescando», es la muletilla que suelen repetir dirigentes gremiales y sobre todo los empresarios para alejar la posibilidad de conflictos cuando se complican las negociaciones.

El SOMU es el sindicato nacional de los marineros, mientras que Simape solamente tiene jurisdicción marplatense pero agrupa a la mayoría de los embarcados locales. Se sabe que SOMU -conducido por el dirigente Omar Bravo– aceptaría el 60% de aumento en el semestre, pero para no aparecer yendo por detrás del Simape busca diferenciarse con otros reclamos que todavía no fueron acordados, como el monto de los viáticos para los marineros que van a pescar a distancias más alejadas y un bono de fin de año, en línea con lo que negocian otros gremos a nivel nacional.

Entre este viernes y el fin de semana harán asambleas para unificar posturas internas. Ocurre que hay afiliados al SOMU a punto de embarcarse que presionan porque quieren salir a a alta mar sabiendo que van a cobrar las cuotas retroactivas que ya se aseguraron sus pares del Simape.

Las negociaciones con las cámaras se precipitaron esta semana que termina cuando aumentaba la inquietud por las demoras en las negociaciones. Un sector de Capitanes de Pesca había llamado a un paro (tuvo escaso acatamiento) y el Simape, liderado por Pablo Trueba, presionó e hizo otro tanto, paralizando la salida de los barcos por algo más de 24 horas. Sobrevino primero un «pacto de caballeros» para no agravar la situación y finalmente, el jueves, se pudo firmar la «paz salarial» hasta el primer trimestre del año próximo en los términos ya comentados, con los gerentes de CAIPA y CAABPA.

Firmaron el acuerdo salarial en el Ministerio de Trabajo, por el Simape el secretario general Trueba, y los dirigentes Javier Vázquez y Julio Ramírez, mientras que por la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (CAIPA) lo hizo una representante del titular legal Fernando Manuel Rivera, y Diego García Luchetti por la Cámara Argentina de Armadores de Buques Pesqueros de Altura (CAABPA).

El sector empresario que maneja la flota fresquera decidió, «después de muchos años de experiencia, no solamente en pesca sino con modelos inflacionarios, encontrar el punto de equilibrio para ofrecer al gremio lo solicitado priorizando la paz social por encima de los números», según interpretó al respecto el portal especializado Pescare.com.ar

Avances en los otros gremios

Ahora, será el turno del SOIP, «que ya tuvo un impasse hasta esperar que los gremios de la marinería cierren sus respectivos convenios«, según Pescare. La dirigente Cristina Ledesma viene de celebrar sendas reuniones durante la semana y a la vez está atenta a la inquietud creciente de sus propias bases porque la recomposición salarial está demorada desde setiembre.

El gremio que agrupa a los obreros de las plantas de tierra comenzó pidiendo 25% de aumento para septiembre y otro 15% para octubre, totalizando 40% con vigencia hasta el 28 de febrero de 2023. Pero tras la aceleración de la inflación (y ahora que miran los números acordados por el Simape), el SOIP vuelve a la carga con otros valores: al 25% más el 15% le agregan 15% en noviembre y 10% más en diciembre, con lo que rondarían 110% para todo el ciclo (ya que habían conseguido 50% hasta agosto pasado).

En tanto que los Conductores Navales del Siconara estarían cerca de aceptar el porcentaje ofrecido por las cámaras (no trascendió el último monto que se negocia), pero todavía discuten de que manera se escalonarán los pagos. En principio, el sindicato que lidera Daniel Flores exigía cobrar todo el aumento en una o a lo sumo en dos partes, pero los empresarios plantearon extender los pagos en varios tramos, como con los otros gremios.

Los Capitanes y Patrones siguen negociado tras diluirse la presión que ejerció a principios de semana el sector liderado por Jorge Frías, que ahora trata de llegar a acuerdos con las cámaras en números parecidos a los que firmó el Simape este jueves.